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lunes, noviembre 20, 2006

Black Shot III

Una mujer embarazada de ocho meses
sale a la calle vestida de negro.
Se para en la esquina y cuando pasa una mujer de pelo rubio y vestidos blancos la invita a compartir su cama y su sexo

viernes, noviembre 17, 2006

Tengo a un montón de gente prendida de mi espalda. Vértebra por vértebra se aferran y tiran y pesan. Y el sopor me envuelve los ojos y la nariz como un sweater en invierno. Dificulta la respiración. Aporta al peso total.
Pero sin embargo sigo. Y me paro derecha y juego a que no hay nadie en mis espaldas y sonrió. Emprendo el camino. Muevo la mano como participante barata de un concurso de belleza. (Que no se note, que no se note, todo lo que duele. Que nadie vea)
Buscar el camino del propio abrazo. Dejar de buscar un brazo ajeno que lleve a un pecho cálido al que llegar. (Sonreí Magdalena). Que no vean tus lluvias internas. Sacate ese gesto de constricción.Empezó la música, vamos a saltar. Rebotar a morir. Perder, salto a salto, algún enganchado vertebral. Rebotar y perder la conciencia. Fumar y escapar. Que no duela, que no duela. Mirar y no ver. Estate sola. No abras la puerta, que no viene nadie a comer. Esta vez estás vos sola y tus muertos en la espalda. Música al palo. Me cago en los vecinos, girar y girar y rebotar y liberar y mas humo y confusión.


Yo siempre quise tener unos labios color rosa bebé. En cambio estoy acá atrapada, con esta boca tan… color pezón.

miércoles, noviembre 15, 2006

Ansiedad

¿Te esperan a coger? A mí ya no me esperan.
Hoy en este minuto inmensurable
ya no me enrojecen los roces de una barba
ni el elixir de un whisky importado
me ofrece la promesa de Brangania
para inundar mis venas con cualquier semen
infinito hálito del alma universal supremo deleite.
Ya no golpean mi teléfono ni me hago mago en el polvo ilusorio
no huelo el vapor de los aromas
no contesto ni trago ni sudo ni me pregunto
ni digo cómo que no me estás mintiendo
porque por un minuto por lo menos por fin sé
que este cigarrillo que fumo
no es el que se quema al borde de la cama
sino solamente la ceniza que al mundo regalan mis pulmones.
Ya no suspiro por fondos de bocas ideales
ni hago del día un pozo para enterrar esa poquita vergüenza
en la que después de por favor y perdón
el mecánico ansioso grito manchado
espera que te estés esperando siempre.

Ignacio Miller

Hace tiempo que quería poner este escrito.

Hum.. enjoy!

domingo, noviembre 12, 2006

Mi relación con el universo

Mi vida está llena de simbolismos. Los hay todo el tiempo y en todas las formas. Algunos los intuyo, otros los se de memoria y algunos otros los ignoro hasta que es el momento.
A continuación algunos que recuerdo de estos últimos tiempos:

Los cristales y yo.

Mi cicatriz en la mano derecha fue causada por el quiebre de un jarrón de rosas que alguien mandó. Quizás en el momento equivocado. En el mismo día que decido dejar de pensar en él y hacer algo al respecto, como por ejemplo tomarme un avión a México, cambiándole el agua a las rosas, el jarrón de cristal se rompe en mis manos, causándome un tajo de siete puntos y una cicatriz, esta vez, visible.

El primer domingo después de muchos años que invito a mi padre a almorzar a mi casa, cuando se van, mi vaso de Coca Light decide jugar al efecto dominó y rompe la copa de cristal. La copa donde mi padre alcohólico bebió una vez más su vino.

Los insectos y yo.

Inecita viene a casa y llora en mi sillón sin poder hablar. Cuando logra contarme la muerte de una Magdalena una polilla decide jugar a las espirales por el cielo y acabar su breve vida de un “cabezazo” contra la bombilla de luz.

Sábado a la noche, esperándote, aparece una babosa del amor en mi living. De las mismas que aparecen cada vez que me enamoro. A mitad de camino, decide detener su marcha y morir. Quizás la haya pisado yo sin darme cuenta. Casualmente, vos no venís.

Mi heladera y yo en diversiones oscuras...


El revolver pregunta sin
escribir una palabra.
Sangre cruel.
Cuanto recuerdo.
Las manos arriba aman
con oscuro deseo.

Weitin'

lunes, noviembre 06, 2006

Mi amigo Juani

Hubo una época que yo era una mujer divertida y rebelde. En esa época salía con amigos de martes a domingo y tenía un auténtico grupo de pertenencia. Después no. Crecí y me di cuenta que nadie me podía abarcar. Yo no pertenezco a ningún lado.
De esos años me quedó un solo amigo. De esos que se bancan las cinco letras bien puestas y en voz alta. Es mi amigo Juani.
Me acuerdo en el 99 haber quedado encargada de cuidar un departamento enorme sobre la calle Cerviño. Donde habíamos crecido todos. Era temporal pero valía la pena. El sueldo no daba para más.
Eran muchos metros y muchos recuerdos para tolerar sola. Juani vivía lejos y solo era cuestión de lógica (mi lógica) que Juani se mudara. Juani aceptó y empezó el conocimiento.
Él es una de esas personas que pueden lograr que un grupo de 150 personas se rían. Digamos que 150 personas bien diferentes, con humores diferentes y todas riéndose. Si el dice “vamos a comer un helado” en pleno invierno, te juro que te dan ganas. Porque te podes sentar a escucharlo por horas y no aburrirte.
Es de esos hombres que te miran y saben lo que te pasa. Pero no te lo dicen sino que te trae la respuesta.
Desde el día que lo conocí lo quise. Hizo un cuento desopilante sobre como comer un fideo y no morir en el intento y ya lo quise. Pero esos amores de hermano que te brotan y no los explicas. Bueno, tuvimos que explicarle a mucha gente que éramos solo amigos viviendo en una misma casa, que al cabo esto es Argentina y las mentes muy pequeñas.
Los juicios se calmaron cuando se puso de novio con mi mejor amiga. Ahí ya no preguntaban tanto.
Entonces sí sentí que Juani iba a ser mi hermano para siempre.

Pero un día Juani dijo que se iba. No solo de mi casa, sino de Argentina. El tenía cosas que demostrar. Mundos que conquistar.
Fue la primera vez que me puse tan triste por un amigo. Se me rompió el alma en mil pedazos. Si hasta fui a Ezeiza a despedirlo. Lo vi entrar en ese túnel y yo ya no fui la misma.
Uno aprende de estas cosas. Por ejemplo aprendí que yo no soy una persona divertida, sino que soy una buena acompañante de otras diversiones diversiones. Aprendí a no tomar por sentado a las personas. A no querer demasiado ya nunca mas.
Desde entonces cada tanto nos hablamos. Y me dice “hola cabeza de moco!” y yo le respondo “chimichurri descongelado” o lo que sea que esté viendo con mis ojos. Intentamos también escribimos pero ya no es lo mismo.
El ya no sabe lo que me pasa con tan solo mirarme ni yo lo que le pasa a él. Aunque a veces siento que lo puedo adivinar por el tono de su voz.

A los dos nos pasaron cosas feas en el medio. Intentamos estar cerca pero no era lo mismo que salir a tomar helados o ayudarnos a comprar ropa.
Ahora volvimos a ser dos personas diferentes, con mundos distintos. Como antes de conocernos.

En días como hoy, extraño a mi amigo Juani.

domingo, octubre 29, 2006

My hands, there are my own




Mis manos tienen memoria. Ellas saben que llave agarrar cuando entro al edificio y cuando llego a mi casa cambian a la mas chiquita.
Si me abren la puerta se quedan desilusionadas por no poder realizar el movimiento conocido. Siguen sosteniendo vanamente a la llave que ya no abre esa puerta.
Mis manos también te recuerdan. Pueden dibujar exacto el contorno de tu brazo.
Se acuerdan con dolor de la sensación de tu piel bajo sus yemas.
Saben de las reacciones que te causaban. Saben despertarte emociones. Saben de secarte lágrimas. Ellas no lo olvidan. Mis manos un día te pegaron. Solo para transmitirte mi desesperación de perderte. Vos no lo entendiste. Mis manos me secaron mis lagrimas cuando finalmente te fuiste y juraron venganza.
Hoy me hablaron mis manos. Mientras me acariciaban la cicatriz me contaban del accidente. De la tensión muscular cuando previeron el fin. De la carne desgarrándose. Del vidrio entrando en la piel y en el músculo. De cómo ayudaron a sanar esa herida
Yo ya no toco como antes. Ahora son manos sabias. Saben de cuerpos ajenos. Saben de mi cuerpo. Tocan como mi cuerpo les dice que les gusta ser tocado. En esos días intentan ser maestras en territorios ajenos, conquistadoras de inhóspitas masas corporales.
Saben también de mi placer. De mis curvas. A veces viajan solas. Sin mi permiso y quieren imitarte. Como si todavía estuvieras acá.

miércoles, octubre 18, 2006

Pesce




Yo me fui a Mar del Plata el fin de semana. Y me compré un cuaderno para seguir escribiendo. Casualmente en la tapa tenía dos delfines (la selección estuvo a cargo de la empleada).

Estaba tomando sol y vino el mar y se lo llevo. Al cuaderno.

Después me lo devolvió porque lo corrí. Pero ya no tenía delfines en la tapa.

Como dice Willy:

"Que dios reparta suertes y los pescados vuelvan al mar"

miércoles, octubre 11, 2006

Trasfondo de un encuentro

Juan Ignacio siempre se consideró un lady’s men. Hijo de padres separados, desde chiquito aprendió a manejar las culpas ajenas para conseguir lo que quería.
Cuando su padre decidió fugarse con la secretaria del Victoria’s College que regenteaba, en lugar de quedarse con él, su hermano y su madre, él no lo vivió como un momento triste, sino que se refugió en la literatura, donde todo era como estaba escrito y pocas sorpresas podría encontrar. Si algo no salía como el quería, simplemente cerraba el libro y fin de la historia.
A medida que pasaban sus años aprendió a cultivar el gusto por los límites de la vida. A manipular mentes y voluntades ajenas.
Empezó a leer a Nietzche, Artaud y hasta creyó comprender el existencialismo. En vez de oscurecer su mente, una vez más aprendió a utilizar estos pensamientos para su beneficio. Desconcertaba a profesores que quedaban anonadados frente a sus planteos cuando le preguntaban porque había respondido una prueba de química con un escueto “Preferiría no hacerlo. Si lo dijo Bartleby, es válido para mi”
Juan Ignacio hoy se sienta a tomar un café con una ex compañera de la facultad. Parecería que se sienta consigo mismo. Como siempre pasa.
Cuando la vio en la calle no la pudo reconocer. Fue ella quien lo llamó por su nombre. Casi no quedaban registros de esa mujer alocada a la que, solo por capricho y por sentir una vez mas su poder, había hecho besar con su novia del momento. La noche había empezado con mucho alcohol y otras sustancias y había terminado justo donde él quería.
Ahora cuando la veía sonriendo frente a él mientras sus dos hijos lo miraban extrañados no pudo dejar de preguntarle, en que momento se había resignado frente a la vida de esa manera.
La pobre marioneta de sus deseos siguió sonriendo y lo invitó a subir a tomar un café a su casa con vista a Plaza Francia mientras entregaba a sus niños felices a la paraguaya que los cuidaba. Todos los días de 8 a 6.
Ella no dejó pasar su pregunta y le contó como fue su tibia evolución desde que habían terminado la carrera, le recordó su origen de clase alta y lo mucho que tuvo que luchar para ser incluída en los círculos latentes de Puan. Una vez rendida su última materia se había abocado a encontrarse y se había reconocido más burguesa de lo que creía.
Entonces cuando Esteban (su marido desde hacía 7 años) la había levantado en un happy hour en un bar chic de la calle 25 de Mayo ella había sentido que ese era el camino más fácil para seguir.
Ella, hasta ese momento no había tenido caminos fáciles en la vida.
Desde entonces habían viajado a los 5 continentes, disfrutado de las buenas cosas de la vida, hasta que finalmente habían llegado los hijos. A partir de ese momento su vida tenía sentido.
Juan Ignacio la dejó hablar sin creer una palabra de lo que le decía y sin poder sacar de su cabeza la imagen de ella besando a otra mujer. Pensó en decirle que desde esa noche él solo la deseaba a ella, pero pensó “para que?”
Entonces supo que se estaba poniendo viejo.
Para mitigar sus pensamientos se dedicó a hablar de si mismo. Su ocupación preferida desde siempre. Hizo un breve raconto de su biografía por los últimos diez años mencionando muy por arriba sus muchas publicaciones y que ahora estaba viviendo con una tremenda colorada diez años menor. Este hecho era igual de importante que el hecho de ser un periodista con nombre.
Del otro lado solo encontró un bostezo y una excusa sobre la tos del mas chiquito que no la dejaba dormir. El solo pudo percibir lo aburrido de su vida.
Se disponía a agarrar su campera de cuero negra para partir, cuando la escuchó llorar. Se dio vuelta y efectivamente esa (aún) tremenda mujer se encontraba sumergida en un mar de lágrimas. Solo atinó a decir “seguís igual de loca” solo para contener su urgencia por cogérsela en ese sillón, ahí y en ese momento.
Ella respondió “vos seguís siendo un hijo de puta”
El acarició el contorno de su boca y se llevó a la salida del departamento sabiendo que nunca más la vería.
A esa, que podía ser su vida también.

lunes, octubre 09, 2006

Cuestión de tiempos

Julia se tropieza. Su cuerpo se arrastra por el piso apenas unos centímetros, pero la humillación la embarga.
Ella grita a quien quiera oírla que es torpe, sin embargo cuando se mira en el espejo y ve los resultados de su caída, una vez más marcados en su cuerpo, no puede evitar sentir odio por si misma. Es un lindo cuerpo. Ella solo puede ver sus heridas. Aunque sean imperceptibles.
Su cuerpo le es accesorio. Insiste en reconocer que, lo que convierte interesante a las personas es su mente y no otra cosa. Esto también se aplica a ella.
Igualmente nunca deja de adornarse con ropas y accesorios para evitar ser analizada en profundidad. Sus collares son el equivalente a espejitos de colores. Si no te gusta mi cuerpo, al menos contentate con mis aros, o tal vez con mi bufanda.
Tenes para elegir.
Ahora Julia le lleva al hombre una taza de café que antes de ser entregada es derramada en su propia falda provocando que emita un tremendo grito de dolor. El café estaba, obviamente, muy caliente.
Su terapeuta la reprenderá sosteniendo que fue un acto inconsciente para que notaran su pubis quemado y así generar rechazo al sexo. Al cabo que nadie quiere coger a un pubis machacado por café hirviendo.
Julia da la noche por terminada cuando saluda a el hombre y en ese momento ella confunde la inclinación con un momento de beso romántico y se sonroja al darse cuenta que le están ofreciendo una mejilla amistosa.

Antes de irse a dormir Julia pasa crema con olor a durazno por su cuerpo. Con la mirada perdida se dice en voz muy bajita, que es tarde.

Demasiado tarde para cuidar un cuerpo maltratado.

lunes, octubre 02, 2006

Felicidad


Ubicación: Pipa, Brasil: Pousada Xamá
Temperatura: 30ºC al sol. 26ºC a la sombra. Un poco más en la piel después de haber tomado sol.
Momento del día: después de unas cuantas bañadas en el mar y antes de bañarme para ir a comer
Caipirinhas en el día: 3 o 4 no logro recordar...

sí, son mis patitas

jueves, septiembre 28, 2006

Desdoblamiento

Una mujer con hijos y un trabajo de medio tiempo, se encuentra con su compañero de la facultad de Sociales.
Toman un café en un bar cercano.

Ella piensa mientras revuelve el café, somos tan otros y estamos tan distintos! y se pone a llorar sin explicarlo.

El mientras pide la cuenta piensa: Loca como siempre!

Al despedirse, ambos sonríen ocultando sus angustias.

lunes, septiembre 25, 2006

lunes, septiembre 18, 2006

Black Shot

Un guerrero oriental, vestido con sus ropas negras de guerrero oriental, con su espada oriental y cuando corre, despacito se le ven las nike air rojas.

Eso.

lunes, septiembre 11, 2006

Roses are Red...

Este es un ensayo.
Esta es otra versión de mi escritura.
Esto va para los detectives salvajes como este, o este, u este otro.

Ustedes saben, bueno algunos saben, otros no me conocen, ni me conocerán, que vamos, al cabo que éramos muchos y no se puede andar conociendo a todos. Al menos conociendo en el sentido tradicional, este de mirarte cara a cara o conocer un poco más de la otra persona, adivinar que va a opinar y dejarlo entrar en tu vida y que te conozca y pueda opinar y de repente te importe lo que opine y de repente no te importe mas nada. Decía, los que me conocen o intuyen, saben que soy tranquila, no soy amante de llamar la atención, no hago grandes entradas en las fiestas, soy mas bien una buena merodeadora. Si hubo un tiempo que me llamaba Wandering Spirit, pero después mi baja autoestima subió uno o dos escalones. Si ponele que subió dos y dejé ese nombre de lado. Así que como lo dijo Charlotte (esto es un link), no rajo la tierra entonces me dediqué a cultivar otras áreas. Si quiero soy simpática y si no quiero no, pero eso sí, hago mi mayor esfuerzo por ser inteligente.
Hubo veces que la gente me decía que inteligente sos! Y eso a veces era para llevarme a la cama, que todos sabemos que esto, para llevarte a una mina que no raja la tierra, a la posición horizontal u otras posiciones, es una muy buena estrategia. Entonces yo pensaba (no, en la cama, no pensaba, antes o a veces después que tampoco soy de piedra) que habrá sido que les hizo decir que era inteligente, porque en el fondo yo no me crea que sea tal cosa y sospecho que en la superficie tampoco lo creía. Hubo veces que sospeché que quien lo decía debía ser muy tonta, o tonto también. Porque andar creyéndome a mi Muy (si porque venía así con muy) inteligente, ufff era cuestión de a vos se te piantaron un par de patitos no?

Asique ni siendo inteligente ni siendo de las minas que rajan la tierra, decidí que cosas como estas no me iban a pasar a mi:

Si es un ramo de rosas, pero vean que volumen. Que rojitud el de las rosas.
Todo esto para decir que llego el viernes a la oficina y ellas me estaban esperando. Si. Lo juro a mi y a nadie mas. Cuestión es que subo las escaleras con ramo acomodado en una mano y los bombones en la otra y una tarjeta que decía "te amo de verdad". Que la tuve que mirar dos veces quien firmaba que no lo podía creer. Esa es otra cosa que dudo ves? Que me amen y de verdad. Pero ahí no vamos a entrar. Que el motivo de este escrito es otro y no cuestionar tamaño acto.
Lo que quiero decir es que en la oficina no piensan tan diferente a mi. Porque vinieron todos y les digo, todos y todas, pero mas hombres que mujeres a preguntar si eran para mi. Te lo juro. Y acto seguido preguntaban quien las había mandado. Se creyeron que me las iba a mandar yo misma. Yo ahí vi la ventana y ponele que no sea brillante pero tengo mis momentos de lucidez y me dije: No le pienso explicar nada a nadie. Yo sonrío y digo que no les importa.
Dicho y hecho. No le dije a nadie de quien eran las rosas mas grandes que vi en mi vida. Y sonreía. Y eso parece que ayudó al misterio porque acto seguido venían a extorsionarme y miraban el moño buscando una tarjetita que yo ya, sabiamente, había quitado. Esa que decían el nombre y apellido del galán confundido que decidió manifestarse de esta manera.
Cuestión es que a las 3 horas, y cuando ya habían pasado todos por mi escritorio / oficina, con la esperanza de irse con mejor información de la que entraron ahí entra una “amiga” de esas de oficina. Y me dice perate que tengo tres teorías geniales de quien te mandó las flores. Y parece que todos estaban elucubrando porque saben que no tengo novio y parece que me encajaron amantes ahí no mas y sin quererlo, pasé a ser odiada por mujeres (oh si! Que bella sensación!) y bien valorada por los hombres.
En algún perverso rincón de la mente masculina, ese ramo de rosas fue la compensación de una muy buena noche.
Y yo los dejo. Y sonrío. Porque sé que dura poco. Pero que bien se siente ser la mina del ramo de rosas.



lunes, septiembre 04, 2006

Isabel

Cuando Isabel se despierta en su futón blanco, de sábanas blancas, de almohadas blancas, mira a su departamento gris, con ventana gris y cielo neoyorkino.
Apaga su despertador amarillo patito, se pone su jogging y el agua para el café.
Su vida sin horarios resultó un gran cúmulo de obligaciones.
En cuanto llegó a esta ciudad de todos y de nadie, la vida la maravilló y pasaba sus tardes enteras en el MOMA hasta que el amable guardia de seguridad la invitaba a retirarse. Hasta mañana. Hasta siempre.
Llegaba a su estudio, preparaba un lienzo nuevo y pintaba. Con música extranjera.
Con música de otros.
Su mente pedía, exigía mundos nuevos.
Desayunaba a la americana, vestía a la americana.

Ya pasaron tres años y sus rutinas se transforman. Se levanta temprano para pintar, aunque ya no necesite pedir el estudio a nadie. Agrega recuerdos de su argentina. De su cotidianeidad de antes. Pinta gauchos con mate. Escucha Bajo Fondo Tango Club y añora a sus amigos. Usa el mismo sweater que se trajo de argentina y de solo pensar en los colores celeste y blanco juntos se le cae un lagrimón.

Sale en bases frecuentes con un americano llamado Brad, que en un principio sostenía que Rio de Janeiro era la capital de Buenos Aires y que de no ser por la mirada reprochante de Isabel hubiera jurado que había indios. De los de arco y flecha.

Isabel deja la luz del baño prendida cuando duerme sin Brad. Algo en los espacios que la rodean no la deja dormir. Tanta ausencia de objetos. Su loft moderno y minimalista no la satisface más que desde lo estético.
Se lleva puestos los dos sillones que tiene. Quema las cacerolas desacostumbrada a la estufa eléctrica y su comida fue perdiendo el sabor.

Cambió sus paseos por el Central Park por fantasías y sueños de vigilia en los que ella vuelve a Buenos Aires, abraza a todo el mundo como si se hubiera ido 15 días y todo vuelve a estar al alcance de la mano.
Isabel sabe muy bien que esto no sería así.
Que tres años no son quince días.

Pero cierra los ojos y sueña que por una vez en su vida, juntó sus ovarios. Se hizo grande y se proveyó de eso único que necesitaba.

jueves, agosto 31, 2006

El Porvenir

El casco de la casa de Guanaco (Estación abandonada de San Bernardo, Partido de Buenos Aires) era una letra U.
Empezó siendo en L, pero a medida que iban naciendo uno a uno los 13 hijos de mi abuela fue necesario ir agregando cuartos, porque tampoco es cuestión de andar apirronándolos a todos y que las mujeres por un lado y los hombres por otro que en una de esas se amotinan todos juntos y quien los frena.

Era una casa bajita, de una sola planta y color Bordeaux. Las marcas de la hacienda estaban grabadas en yeso blanco arriba de todo. Antes de entrar a la casa el camino marcado por años y años de carretas y autos, te de dejaba mirando al aljibe que nos proveía de sorpresas. Color Bordeaux también y de reja negra, proveía en sus comienzos de agua y después de aventura. Cada vez que lográbamos (primaje unido) levantar el balde, aparecía un ser distinto.
Al lado del aljibe un árbol que no recuerdo su especie pero que era anchísimo en la base, todo el año con hojas verde profundo y alto hasta el infinito. Las hojas empezaban desde abajo y yo chocha porque entraba parada y todos doblados. Es que nunca me destaqué por mi altura. Me decían peludito embarrado y no era por mi caparazón. Chiquita y escurridiza les ganaba a todos corriendo. Y eso en el campo es una habilidad casi de supervivencia.
Entrando tenías, como no podía ser de otra manera, el living con estufa a leña. Mis abuelos eran todo menos ostentosos asique estamos hablando de un living con dos sillones, "mucha gente poca sillas" se lo oía gritar a mi tío mientras desaparecía en el escritorio. En el living, las monturas "de paquetear" que nadie usaba y las semillas de mi tía que plantaba y plantaba para tener un jardín de lo mas lindo y envidiado por la sociedad de damas de Pehuajó.
Yo claro que conocí el campo sin mis abuelos. Esa casa “fue” de muchos, todos de apellido como el de mi Madre.
Para llegar a nuestro cuarto tenias que pasar por otros siete. Pero no había pasillo asique ibas pasando cuarto por cuarto, puerta por puerta hasta llegar a donde tenías que ir. Ni hablar de despertarte en la mitad de la noche con ganas de ir al baño! Tenías que desandar lo andado y despertar a media familia!
Pero lo que más me acuerdo de todo eran las fiestas. Claro con 13 familias y 58 primos (y creciendo y creciendo porque por año estadísticamente hay 5 nacimientos y ni hablar de los gemelos que están apareciendo ahora, vamos por el 5to par) esto era muy seguido.
De muy chiquitita me acuerdo los domingos de carreras. Uno de mis tíos corría en alguna formula de Pehuajó y volvía muchas veces vencedor y eso ameritaba asados a las brasas, con animales crucificados. En estos asados - fiestas todo era posible. El reinado del caos era absoluto. Perdías posesión de tu cuarto tu ropa tu todo. Eso si. Nunca entregarás tu cuchillo.
Uno era realmente un miembro de la familia, y ya no un niño ignorado, el día que te regalaban tu cuchillo. El mío era sencillito. Hoja árbol para niños, trenzado de cuero de potrillo, funda de cuero. A medida que crecías lo ibas cambiando por modelos mas ostentosos. El sumum aspiracional era el todo de plata. El cuchillo se DEBE llevar enganchado de la bombacha marca pampero, beigecita, nada muy glamoroso. Alpargatas negras, remera blanca y dos trenzas (esto era con fines exclusivos de contención de rulo). Toda variación implicaba una acusación de porteña papamoscas y no querías que te dijeran eso. No, no.
Cuestión que estos Domingos de celebraciones que podían ser de cumpleaños, casamientos, bautismos, comuniones, o sólo por el afán de reunirnos, consistían en asado con ensaladas, postres que aparecían mágicamente, tinto y mate.
Como a las 4 de la tarde en días de invierno cuando el sol ya se iba cansando de esperar ahí arriba, se armaba la guitarreada.
Cantores sobraban y guitarras también.
Empiezo a sospechar que el kit completo de la F100 que circulaba tanto por los campos argentinos incluía una cantidad ilimitada de yerba, boina negra o colorada, guitarra y un perro que ladra.
Tenía un par de primos de mas lejos que solían venir con bombo y todo y esas, esas sí que eran verdaderas guitarreadas.
Fogón y corro, todos arrimados con mantas a cantar a viva voz. Claro que en mi familia los cantores eran los hombres y a mi, como pequeño chichón del piso que era, me quedaba la tarea de sentarme frente a un termo y cebar un mate que nunca llegaba a probar. Eso sí. Contemplar la magia de un montón de voces emitiendo sonidos dolientes invocando chinas desairadoras, coplas a la dama Juana, la soledad del arriero y demás.
El vino nunca dejaba de correr para mantener las gargantas tibias y mis ojos cerrándose arrullados por esas músicas hasta aparecer mágicamente en mi cama, con pijama y Madre que pasaba su mano huesuda por mi frente e insistía en que durmiera… Que mañana a las 5 había que ayudar a arriar las vacas para ordeñar.

Pieles

Salgo de la ducha y cuando estoy absorta en la encremada me doy cuenta:
Me estoy pelando.
A pesar del Protector 41 y las eternas sobadas de piel, lo inevitable sucede.
Será el fin de semana de deshidratación y suero. Será que se acabó lo que se daba.
Será que es hora de ser yo.

El empeine de mi pie decide liberar células muertas y revelar lo oculto.

No es una peladura violenta, de esas que exponen rosedades y pieles vivas. Es más como si me hubiera bañado en VopolipigopomapaDonJosé y ahora de tanto frote que te frote se levanta el plastificado. Piel transparente, revelando una versión levemente mas clara de mi misma.

Me da tristeza.
Soy triste.
Estoy triste.
Vivo triste y siento que muero.

Se me acaba el verano en la piel y nace el invierno de entraña.

Siento pasar un fardo seco por mis calles de arterias. Lo miro de cerca y parece un cristal de nieve. Pero gira por mi aorta y sube derecho a mi cerebro.
Y se clava el invierno. Se lo ve aferrado con uñas y dientes. Sonrisa irónica de triunfo.
Veni Vidi Vinci.
Apago la música y me escucho. Por ahora el corazón se empeña en latir y me doy cuenta que es lo único que le puedo pedir. Que siga latiendo. A secas. Muerto. Pero latiendo. Ocultando su necrosis.
Sigo encremando. Sospecho lo sabido y me sé inútil. La muerte me cubre por dentro y por fuera.

lunes, agosto 28, 2006

Manifiesto

Cosas que todo el mundo debería saber de mi antes de hablarme:

(y con esto nos ahorramos tantos pasos)

Soy Inteligente, Carnal, Sensible, Impredecible, Extremadamente Tierna y Extremadamente Perra.
Trabajo en ventas, asique sé como dorarte la píldora. Estudié Letras asique sé comunicarme efectivamente. Y soy Maestra y eso me llenó de Paciencia.
Fui criada por mi madre, asique soy también y por lo general, incapaz de mentirte.
Amo y odio a mi familia con variaciones no sujetas a periodicidad.
Mis amigas/os son todo para mi.
Cuando te quiero te defiendo con capa y espada en días de sol y de lluvia también. Aunque a veces debería defenderte de mi misma.
Estoy llena de ideas maravillosas que no tengo la mas mínima intención de cumplir.
Sin personas, ni música soy incapaz de encontrar el oxígeno del día.
Soy brillante para muchas cosas y absolutamente inútil de cumplir otras bastante básicas como cambiar una lamparita.
Si me das un cubo mágico olvidate que te hable hasta que tenga al menos 2 lados completos.
Si no leo antes de dormirme tengo pesadillas. Y a veces aún leyendo las tengo y lo peor… las actúo.
Ronco.
Doy buenos besos.
Fumo. Me gusta el Buen vino y la caipirinha.
Me encanta bailar en mi casa. Soy muy buena bailando lentos. Y bailando Hip Hop también.
Detesto firmemente a Ricky Martin, Arjona, Luis Miguel y allegados. En cambio sueño con una buena charla con Sabina, o si no hubiera llegado tarde, con Cortazar.
Soy básica y laberíntica.
Mis ojos me delatan porque siempre hablan por mi.
A veces me doy demasiada rosca con mis planteos y me pierdo. Pero increíblemente siempre me encuentro.
Si me peinás el pelo, podes lograr de mi casi cualquier cosa. Tampoco tanto.
Defiendo la belleza sin parámetros artísticos casi tanto como las sensibilidades.
Hay arte en todos lados, solo hay ojos más preparados para encontrarla. Yo creo en el Glamour y la belleza como principio regidor.

Soy casi todo menos aburrida.

Y al mismo tiempo también soy nada.

miércoles, agosto 23, 2006

Mis noches sin vos.

Cuando cierro los ojos puedo hacer una reconstrucción casi sin fallas del encuentro.
De esa vez en que nuestras corporales torpezas decidieron dejarnos e hicimos ballet juntos. De esa vez en que nos vimos y nos dejamos afuera de la puerta. Para ser nosotros dos. Los que los dos sabemos ser.
Reconocer las paredes. Nuestros cuerpos acercándose por fin, sin ropa. Reconocernos y sabernos sabidos. Hasta la médula. Hasta el orgasmo.
Sentir tus manos en mi espalda mientras me llevan a la cama. Mi espalda se entrega y confía en tu abrazo. Las sabanas en mi cuerpo. Tu lengua en mi boca.
Tus ojos negros mirando a mis ojos verdes de felicidad.
Tu voz que no pronuncia y los cuerpos que si.
Tus manos recorriendo cada milímetro de mi torso. Mi piel reaccionando a tus yemas. Tu palma estacionando por un minuto sobre mi panza. Un espacio que parece haberte esperado por años.
Oirte decir esas cursilerías que no le permitiría a nadie mas en este mundo.
Responder a tu “Te amo” con lo que me queda de conciencia y decir, una vez más “Yo más”
Cerrar los ojos en ese instante de dolor y placer. Sentirte adentro. Abrazarte con mis paredes. Hacerte saber que estoy ahí. Que esto es la felicidad. Clavarte las uñas en la espalda mientras el aliento se me va de la boca y llego a la contracción involuntaria de músculos y grito.
Y sentir tu descarga adentro mío y tu peso entre mis piernas.
Todo ese contacto de cuerpos sudados, cuerpos en lucha por horas, días, vidas. Finalmente encontrados y saciados. Solo por un instante. Hasta que volvamos a empezar en esta guerra animal.
Y así me quedo de ojos cerrados y digo basta!Y me doy vuelta y me dejo ir al otro lado. Donde ya no recuerdo que esto no sucedió. Al menos no todavía. Y donde esta dulce angustia ya no tiene lugar

lunes, agosto 14, 2006

Histerias Femeninas II

Ella y él llevan casados más de 7 anios.

Ella se enferma al menos 5 veces por Invierno y 2 en verano.
El sale corriendo a comprarle sus remedios, pero la mira de costado sospechando que no es enfermedad de verdad sino un mero llamado de atención. Por las dudas no le dice nada.

Ella en el fondo, no se banca que él esté tan enamorado y se pregunta:
Cuando será el día que los hombres se den cuenta que a las mujeres nos gusta mas, mucho más un hombre que no se muestre enamorado?

Mientras tanto ella canaliza la atracción de lo prohibido fumando escondida en el banio un cigarrillo antes de acostarse

viernes, agosto 11, 2006

Ausencia

Es un hecho. En un par de horas parto a Brasil con destino a praia da pipa.
A nadar con golfinhos.
Y beber caipirinhas.

No volveré por estos lares hasta el Lunes 21.

Mientras tanto pueden entretenerse visitando este otro blog.

Besinhos!

miércoles, agosto 09, 2006

Viernes

Bueno, se que mi blog esta feo.
Descuidado.
Que no me refleja ni un poquito.
Pero de verdad.. lo único que puedo pensar es que el Sábado voy a estar aca:


lunes, agosto 07, 2006


Claramente me cuestan los lunes. Hoy todo confluye para que se mueva lento. Mi casa estaba maravillosamente calefaccionada y en mi cabeza solo cruzaba un pensamiento cual cartel de infotrans: Que bueno que estoy calentita y decidiendo que me pongo con todo el tiempo del mundo. No suelo ser así de agradecida. Pero hoy me pegó así. Mucha gente muriéndose de frío y siento en mi patio exagerador de lluvias que se largo y vuelvo a estar contenta. Por no tener frío y tener tiempo para regodearme.
Hoy es un Lunes para el abrazo. Llego a mi escritorio y azarosamente elijo a Sixpence None the Richer para que suene y ahí llega
Esa bendita sensación de abrazo:

Ella canta:

so when you break my arms, I'll take hold of you. I know your heart is a hand that takes hold of me*

Y eso es lo que este lunes necesita. Telas que te acaricien y acompañene tus movimientos. Un buen abrazo que te corte la respiracion, te llene la nariz con ricos olores, cerrar los ojos y suspender los pensamientos. Esa charla de cuerpo a cuerpo.
Y saber que tu corazón es una mano que me envuelve.







* Así es que cuando quebrás en mis brazos, yo te abarcaré. Yo se que tu corazón es una mano que me envuelve.

viernes, agosto 04, 2006

El Escritorio

Justo al ladito del cuarto de adelante estaba el escritorio. No tendría mas que un metro y medio de ancho por dos de largo. De verdad pequeño. Era un espacio ganado al pasillo y sin embargo, en muchas veces un punto crítico del funcionamiento de la casa.

Del escritorio mi primer registro importante fue cuando nos pusieron el teléfono. Era un aparato grande, mitad gris mitad beige clarito, algo así como una guía de páginas amarillas (valga la redundancia). La línea la compartíamos con mi tío y su familia que vivían en J. F. Seguí, apenas a dos cuadras. Además del disco pesadísimo, tenía una palanquita que si llamaban para ellos, solo tenías que bajarla y colgar y les sonaba en la casa de ellos. Magia. De verdad!. Este teléfono estaba sobre un escritorio que todavía conservamos en el campo. Un escritorio que papá encontró (vaya a saber donde) todo pintado con laca negra y que el se tomó el trabajo de pulir. Centímetro a centímetro. Era su orgullo. Tenía unas patas anchas como de león y un tallado en los bordes sobre el que jugábamos a pasar los dedos mientras hablábamos cosas muy importantes. Esto era claro, cuando éramos grandes y teníamos cosas más importantes que hablar. Ponele, que vestido te ponías para la fiesta del sábado y tal.

Solo había lugar para el escritorio y una silla. Con variaciones dos de posiciones: Pies en el suelo y patitas 4 de la silla en el piso también, o pies en el escritorio y patitas 2 en el aire. Ni hablar de los porrazos relatados que costaron magulladuras al orgullo.

Nunca me destaqué por mi altura y claramente la casa estaba pensada para gente con mejor desarrollo genético que el mío. Para llegar a la ventana tenía que ponerme en puntitas de pie. Porque nada mejor que hablar por teléfono mirando por la ventana. Convengamos…

No hubo grandes eventos relacionados en este espacio mas que la recepción de llamadas de este gran teléfono y otros que le siguieron, excepto cuando a mi retorno al hogar había decidido ser una chica.com y desarrollaba los contenidos de tres paginas web, de las cuales sigue viva una sola y solo porque el World Wide Web es very Wide y alcanza para todos.

De las llamadas importantes que me acuerdo, la primera (en orden cronológico exclusivamente) fue una vez que llamó algo así como un pedófilo o así lo recuerda mi endeble memoria. Tendría apenas 5 años y sonó la mole gris, como siempre perdía en la guerra por quien atendía (cuestiones netamente logísticas, yo habitaba la luna o al menos un universo paralelo porque de llegar antes que mis hermano, ni soñar!) esta vez aproveché que no estaban los mayores y corrí a atender. Todo para escuchar del otro lado a un señor que me preguntaba cosas y ofrecía caramelos virtuales a cambio de información sobre mis ropas. Sospechando que algo no estaba bien, deje al señor hablando solo y fui a buscar a Madre y creo que algo en mis preguntas me delató porque fue corriendo a levantar el tubo para encontrarse con una sonora colgada avergonzada del otro lado. Uds no querían hacer enojar a Madre, no, no.

Resultado: prohibida la atendida de teléfono por al menos dos o tres años.

La segunda que recuerdo era del novio que mencioné antes. El muy santo fue a tener por apellido Morrone. Y no solo eso, sino que cuando llamó para reclamar sus derechos sobre mí, su novia, lo fue a atender mi celoso hermano. Pobre varón! después de someterlo a un cuestionario digno de la CIA sobre sus intenciones, apellido, colegio, edad, ocupación de los padres y tal y habiendo tolerado todo estoicamente fue a ganar de premio un grito pelado invocándome “Maaaaaaaaaaaaaaaaanguiiiiiii, te llama Pepitito Morrone!!! Dice que es tu novio!”

Para vergüenza mía, horror de mis padres y humillación del galán paciente, no me quedó otra que hacerme cargo y entablar la peor conversación de mi vida, claro, con toda la familia monitoreando las palabras. Ahora va quedando claro porque duró poco el noviazgo no?

La última que recuerdo es también de mi retorno a mis veinticinco, cuando sonó el teléfono y concerté la fecha para la escritura de esta, mi actual casa, dos días mas tarde.

Sabía que era el fin de una etapa y no pude contener mis lágrimas de Magdalena, cuando por última vez acariciaba con mis dedos el reborde de ese escritorio tallado que tantas cosas ha escuchado, y pocas seguirá escuchando ahora. Quizás extrañando manitas que lo acaricien, mientras se toman grandes decisiones, que vamos, siempre son cerca de un escritorio.

domingo, julio 30, 2006

El Cuarto de Adelante

Al lado de la puerta de entrada, a la derecha, estaba el cuarto que daba a la calle. Cuando yo era chiquitita Padre y Madre dormían ahí. Mi primer recuerdo es como me las arreglaba para escaparme de la siesta con Padre. Madre se quedaba con Juan y Monse que ya eran grandes y no necesitaban dormir su siesta y a mi me mandaban con Padre para que descansara. Lo que no sabían ellos es como roncaba Padre! Imposible conciliar un sueño. Asique me acostaba sobre el acolchado Pallette verde turquesa y esperaba que sus ronquidos se hicieran parejos y continuos y de a poco iba bajando mi humanidad de esa cama que me parecía altísima. Primero apoyar la patita derecha, después la izquierda, abrir la puerta despacito para que no chirrie y correr por el pasillo y ver como mamá cosía las medias con un mate adentro de ellas.

Cuando Madre se iba a hacer las compras Monse y yo nos escapábamos a su cuarto y paradas en frente a su placard gigante disfrutábamos el momento previo a abrir esas puertas que bien podrían haber sido las puertas del cielo. Desplegar esos camisones vaporosos, colgarnos los anillos, collares, ponernos sus zapatos. Y en cuanto aparecía Madre por la puerta encontrarla muerta de risa de nuestras charlas e invitaciones a tomar el té.

Otras veces a la noche entraba en puntas de pie y encontraba a Madre, acostada esperando que llegue Padre para servir la comida, fumando un cigarrillo. Estaba todo oscuro y se veía una lucecita colorada que subía y bajaba. Parecía tan etérea, tan distante. Después de un rato se escuchaba un “Malena, vení a acostarte acá conmigo” y ya todo volvía a ser normal. Mimos en la cabeza y el olor del cigarrillo se tornaba dulce y se desvanecía con mi miedo.

En ese mismo cuarto y en esa misma cama de madera negra y colcha Palette es que la velaron. Ella siempre tan austera, tan no necesito nada de pompas. En que estaría pensando cuando pidió eso? Solo imaginar a Padre teniendo que dormir en esa misma cama después, me da escalofríos.

Volviendo al cuarto. El tiempo pasó, las heridas se curan (o de eso nos convencemos) y Padre encontró un nuevo amor y se casó. El ángel mas bueno que hay en esta tierra. Cuestión, Cris viene a vivir a casa y hubo rotación de cuartos. Monse y yo al Cuarto de Adelante. Las dos camas paralelas y un acolchado nuevo con dibujos verdes y rosas. Y nos quedamos con el placard de ensueño. Como trofeo en cuarto año a la salida del colegio me compré un poster de Kevin Costner en Robin Hood y lo colgué en la puerta del medio, atrás del espejo y todos los días antes de irnos al colegio, con Monse le tirábamos un beso, para que no nos extrañara.. Me acuerdo una noche cuando volví de bailar del Salón Suizo (se armaban unas fiestas increíbles) llegué corriendo al cuarto, la desperté a Monse para contarle que un niño enfundado en buzo negro de Mickey y con un saco cuadrillé arriba (era ultíiiiisima moda) me había pedido ser mi novio, yo le había respondido que sí y en consecuencia había recibido mi primer beso! No se hagan ilusiones, Monse abrió un ojo, masculló un buenísimo y se dio media vuelta para seguir durmiendo. Casi lo mismo que duró mi "noviazgo". Igualmente esa noche poco y nada pude dormir de la emoción. Conte cada una de los dibujitos que tenía la moldura de mi techo.

Cuando volví a vivir en esa casa, unos 5 años después de haberme ido, primero con mi hermano y después con Juani, lo primero que hice fue pedir ese cuarto. Con salida al balcón, paredes que se prolongaban al infinito y pisos que solo emitían ruidos si alguien mas que nosotros, los dueños de casa, caminaban por ellos.

jueves, julio 27, 2006

Mi vida en mi casa I

Si cierro los ojos puedo empezar un recorrido casi sin fallas por la casa en
la que viví la mayor parte de mi vida. Puedo empezar a recorrerla y se me
escapan mil historias.

Cuando yo era chica mi calle, porque la calle entera era mía, era tranquila.
No te digo para cruzar sin mirar pero casi casi. Mi primer contacto real con
el barrio fue un día que al azar Padre preguntó que calle era la otra, la que
se encontraba con Cerviño (la nuestra). Ninguno de los tres supo responder y nos mandó en aventurera expedición a dar una vuelta entera a la manzana. Con Juan a la Cabeza y Monse como escribidora oficial partimos los tres de la mano a anotar calle por calle. Primero Cerviño llegar hasta la esquina y doblar en la farmacia Firpo. Hasta la puerta del Disco de Salguero íbamos bien, pero trampa! Ahí surgía otra calle mas y el debate si anotarla o no. Una plaza en su esquina y un caído cartel que acusaba Juan Francisco Seguí, casi invitando una visita a lo de mi amiga Maggie. De vuelta otra esquina y era Libertador. Viéndolo a los años de distancia estimo que Madre o Padre irían atrás nuestro porque Libertador ahí si que era una calle de alto riesgo. Al menos para mis extremos 80 cm de altura y rulos que impedían la visión total esto era, una expedición al África Salvaje. Me acuerdo apretarle tanto tanto la mano a Monse que ya después me la cambió por la de Juan y calculo que él estoico toleraría mejor mi apretón, o en una de esas, yo estaba mas segura y menos apretadora.
De vuelta por Ruggeri y picada hasta la placita de la esquina.

Llegando a casa se veía la verdulería de la renguita que tuvo que vender el local porque le prestó el auto al hermano y chocó y ella sin seguro, para terminar el recorrido en el portón verde botella que coronaba mi casa.

Mucha fuerza había que hacer para abrirla. Y sus manijas de bronce brillaban anunciando la llegada gloriosa, casi siempre después de una mega carrera dejando alma y vida desde el colegio a casa, lengua afuera, pelos despeinados y mochila colgando de donde fuera. Siempre le ganaba a Monse y es que ella se empeñaba en llevar y traer todos los libros cada día. Por si los necesitaba. Yo en cambio viajaba más ligera y solo con los cuadernos con figuritas de brillantina y el álbum de Frutillitas con su raspá y olé.

Cuando se cerraba la puerta quedabas en el hall a donde detrás de la puerta estaba el cuartito de la basura.

Ahí también estaban las casitas de las cartas.

Volviendo del colegio la rutina era apretar el botón del ascensor con rejas negras y mientras venía (nuestro piso era el último y tercero) ir a espiar si había cartas. Otras épocas en donde las cuentas no eran malas noticias y si había suerte hasta llegaban noticias de mi pen friend de Sudáfrica. Pobre Briggite, no se que será de su vida. Mi entusiasmo por ella cesó después de la cuarta carta en la que ella insistía en preguntarme por indios a caballo y yo le preguntaba que se sentía que a la salida del colegio hubiera un león esperándola. Una vez que nos desilusionamos mutuamente por lo civilizado de nuestras realidades escolares todo acabó.

Una vez cerrada la puerta del ascensor y debiendo esperar la eternidad que demoraba en llegar a casa el divertimento era mirarme en el espejo y hacer caras, hasta atreverme a comerme los mocos si es que no me lo cruzaba a Manolo, mi vecino buen mozo del primer piso que hacía un curso de magia y venía a hacer demostraciones a casa mientras comíamos y sacaba la paloma blanca de entre sus pañuelos. No era un buen mago Manolo, pero nadie se atrevía a decírselo.

Salida del ascensor y posterior esquivada de los sifones que esperaban pacientes que los entráramos de una buena vez, abrir la puerta para encontrar que una vez mas, Madre me esperaba al final del pasillo largo con su café en vasito y amargo y comiendo mandarinas junto a la estufa.

Pavlov

Para el Sr del Mar

Sentada en su sillón de cuerina verde botella, ella busca en vano algún milímetro de piel rodeando las uñas de sus dedos que aún esté dispuesto a prestarse a la tortura de los dientes. Sin ya pellejo que mascar se pone en pie, se acomoda el jean para darse coraje y con un doble golpeteo del taco derecho de su bota da los cinco pasos que la separan de su teléfono.

Levanta el tubo, cierra los ojos y disca finalmente al terminar su suspiro.

-Hola? Soy yo…

-Coco Martinez!!!! Pero que haces hermano! Tanto tiempo sin verte!

-Necesito hablar con vos, ahora ya, cuando me digas, donde me digas. Lo necesito.

-En serio? Nos juntamos todos? Pero como me voy a perder ese encuentro! A las 9 estoy en la parrilla de la esquina del colegio.

-Te amo

-Un abrazo para vos también!

Corrió a su placard y le preguntó que clase de ropa debería ponerse. Si fuera por ella iría desnuda. El nunca se pudo resistir a su cuerpo. Ni en la peor pelea. Ella nunca se pudo resistir a su voz. A sus palabras. Ella creía con ojos cerrados que el algún día la iba a dejar. Y se iban a ir a algún lado exótico a empezar de cero. Elige su ropa interior azul, su remera turquesa, la del escote marcado. Se deja los jeans, y se dirige al baño. Sentada en su inodoro contempla el azulejo color durazno y se excita de tan solo imaginar el encuentro. Agarra su tapado y se sienta en la cama a esperar que sea la hora. Suena el teléfono. Antes de atender sabe que es su madre para invitarla a tomar el té. Y ella lo declinará. No podría tolerar su mirada inquisidora. Decide no atender.

Las horas pasan mientras ella imagina los distintos encuentros posibles. Es una práctica habitual en ella. Imaginar diferentes versiones. Matar el suspenso. Juguetear con el vértigo de las situaciones que nunca sucederán, lleva a los extremos las reacciones de él. Ella siempre se imagina a sí misma muy moderada y calma. Con la palabra justa. Hoy se detiene en una versión que lo ubica a él en una posición amorosa. El rogándole que se vaya con él. Que lo espere en el auto, el sube hace el bolso se despide y siguen su camino juntos. Ella se resiste. Le dice que lo piense bien. En eso suena su celular. Mensajito de texto y un escueto “SALGO PARA ALLA”

Si bien están a media hora de distancia ella agarra su tapado y baja.

Le gusta esperarlo. El frío golpeando su cuerpo hace que cuando se suba al auto excesivamente calefaccionado sea aún más reconfortante.

Cuando la pasa a buscar apenas si le dirige la palabra. Ella mira a través de los vidrios polarizados. Conoce la rutina. Directo al telo, una hora de sexo, ducha y apenas media hora para hablar.

Cuando él sale de la ducha ella le entrega un sobre. Adentro están sus pasajes a Brasil. Ya habían barajado la posibilidad de la escapada.

En cambio él la mira a los ojos y le dice un frío “que te diviertas!” y vuela el pasaje por el aire. Aterriza en la cama.

Ella siente las palabras como puñales asertivos que llegan al corazón y lo destruyen.

Mirando la palmera en impresión gigante que cubre la pared ella se siente igual que cuando a los tres años decidió probar la física y en un trabajo de campo observar los resultados al ingresar las patas de su Barbie dentro del enchufe de la pared del living.

Ese hormigueo violento subiendo por su mano y trepando el brazo hasta terminar en la nuca. Y recuerda como miraba su mano cuando soltó su Barbie. Sus cinco dedos que aún conservaban la atadura a su mano y este a su brazo.

Y también recordó, el impulso que le llevaba, la impelía, la urgía a volver colocar su manita, sobre la Barbie que colgaba, ahora chamuscada, con una sola pata del enchufe de la pared de su living.

lunes, julio 24, 2006

Instrucciones para sobreponerse a un mal trago amoroso.

O… de cómo pasar un fin de semana recuperándote.

Viernes por la tarde o Sábado a la siestita:

Ante todo confirmar la veracidad del mal trago. Así munida de cojones levantar teléfono, elevar correo electrónico o SMS (este es un tanto cobarde para mi gusto), encarar y preguntar, seguro es amargo y sin retorno?

Una vez recibido el sí intuido, proceder a avanzar.

Se aceptará compañía de amigas sí y solo sí sufren de desamor. En caso de que estén en adorable pareja serán automáticamente eliminadas de la convocatoria.

Se deben atravesar las siguientes etapas:

Llorar: esto puede o no estar dependiendo que tan de cerca te toque el mal momento. En caso de sentir la necesidad, nada de refrenar. Cerrar ventanas, hacerse amigo del rollo de cocina y si es viable poner música que acompañe. Recomiendo altamente algo del estilo de Damián Rice (The Blowers story) o algún pianito, fijate la banda de sonido de Amelie, es muuuy pum para abajo. Queremos eso. Sí, si.

Una vez acabada la etapa de llanto (de duración indeterminada dependiento la altura hormonal del calendario), sonar nariz con alma y vida y pasar a etapa dos.

Negar: Mover cabeza de lado a lado, increpar al vacío con dedo dictador y hasta maldecir. Invocar futuras in-erecciones, muertes abruptas bajo el tren o arroces quemados por la eternidad (si se considera necesario hacer una lista en papel y lápiz) y aseverar a pies juntillas que nadie nunca en el mundo valdrá tanto la pena como una misma. Asentir que en este caso es verdad, la culpa es de él y no tuya por las siguientes razones: (acá insertar una lista segunda no muy elaborada al cabo que pronto será pasado...). Llanto nuevamente.

Consuelo: En este momento puede intervenir alguien más feliz que nosotros. Si se tiene amigos varones llamar o dejarse llamar para que nos diga que si somos bellas y buenas. Que deberíamos reconsiderar puntos propios, pero claramente esta noche no es el momento. Exigir algún que otro chiste verde para esbozar sonrisas entre lágrimas.

Borrachera
: Devuelta la soledad absoluta mantenerse lejos de celulares y computadoras. Esto es un acto privado y las consecuencias pueden llegar a ser trágicas en caso de intentar contacto con el cuestionado. Comprar vodka (no deja mal aliento, ni dolor de cabeza) y otros elementos y preparar algo glamoroso como un Cosmopolitan o Caipirinha. Nunca vino. El vino llama a la charla y claramente.. ya no hay nada que hablar. Algo con punch que suba y suba a la cabeza. La borrachera debe ser progresiva y lenta. Hay que ir sintiendo el dolor de las ilusiones desvaneciéndose. Los sueños descomponiéndose en partículas y el alcohol elevándose a la cabeza. Si se recuerdan los dulces ojos del cuestionado, mejor. Cantar a viva voz junto a alguna música de una cantante que la haya pasado casi tan mal como nosotras.

Sueño y traspié: Cuando la borrachera esta en auge poner la canción de Dianna Ross y jurar que SI sobreviviremos. Frente a esta vista y sintiéndote como Bridget Jones, partir hacia la cama con el pijama de años, ositos celestes y agujeros pero tan cómodo que dan ganas de dormir con promesas de un mañana mejor. Acomodar la almohada al costado y abrazarla y si queda alguna lágrima liberarla, ella nos consuela.

Domingo

Compra compulsiva: Después de un largo amanecer y habiendo pasado por una reparadora ducha y gran café en estómago, se parte al chopin mas cercano. Solo se debe elegir objetos que contengan belleza. Absoluta y pura. El uso o utilización del mismo en nuestras vidas no debe ser un punto a considerar en lo más mínimo. De eso nos encargaremos en días venideros.

Reconsideración: En almuerzo social reveer nuestras propias fallas y encontrar todos los puntos rescatables del cuestionado (si nosotras lo elegimos en primer lugar, no puede estar tan mal). Entender (dentro de lo posible) el porqué no fue. Volver a encontrar el centro. Aclarar la garganta. Aprender de los errores. Sonreír tímidamente al día, como pidiendo permiso y ver que cara te devuelve.

Propuesta a futuro: Rescatarse de futuras reincidencias. Jurar abstenernos del sexo opuesto por al menos tres meses. Sonreír recordándolo, dejar escapar una sonrisa triste y considerar seriamente empezar a ser su amiga (sólo si realmente valía la pena y si es que no hay dobles intenciones ocultas). Prepararse para brillar el Lunes (baño de crema, uñas pintadas y flamante inscripción en el gimnasio mas cercano).

Dormirse sabiendo que esto está pasando y que si sobrevivimos a tantos, esto, no nos va a detener.

viernes, julio 21, 2006

Jueves

Caro avisa que llega a su casa a las menos cuarto y entonces decido pasar por los chinos de ahí al lado y comprar para hacer un picnic de emergencia.

Me siento en el escalón de su cuadra y veo los autos pasar. Mientras tanto disfruto de esta alienación tan pertinente.

Recuerdo mis batallas del día, algunas ganadas, otras perdidas.

Llegan las dos juntas, se encontraron en la esquina.

Cande se apodera de la cocina de Caro y prepara sus ñoquis de sémola mientras yo desfallezco en el sillón del monoambiente.

Apenas atino a abrir una botella de vino y relajar.

El día me supera. Mis rutinas me superan.

Las escucho hablar.

Opinamos de la nota del Domingo de Caro y del loco de Belgrano. Demasiado conveniente para nuestro gusto que frente al inminente cacerolazo aparezca un posible candidato. Y todo con las elecciones a la vuelta de la esquina.

Pasamos a las desavenencias de tener tu casa en obra.

Comento que voy a pintar mi casa y no estoy tan segura de querer repetir mi pared naranja.

Después de eso flotamos por temas varios.

El casamiento del sábado, El arquitecto de cande. Mis ganas del viaje a Brasil.

Caro esta cansada. Cande siempre pensando en positivo. No es la despedida del monoambiente, es el comienzo de la casa de Caro y el Chu.

Los dos juntos. Me gusta que Caro no tenga miedo.

Cande no tiene miedo.

La reunión del próximo martes me da miedo. Los cambios siempre me hacen esto.

Dejar mi terreno seguro para crecer en otro lado.

Volver a ser energía y no ladrona de sueldos.

Sacarme lo negativo de encima me da miedo. Lo charlamos. Hoy solo me escuchan. Saben que no pueden opinar. Que solo fue un monólogo.

Hoy soy vulnerable.

En la despedida me olvido de saludar a Cande por el afán de subirme al taxi sin que me pisen.

Cande se da cuenta de esto y me llama para decirme que todo va a estar bien.
Ella no lo sabe pero eso me hace muy bien al alma.

Sobre la calle Santa Fe y por el tiempo que dura el semáforo veo sentado en la puerta de un Citrybank a un señor que eligió no tener casa y vivir en la calle. Elijo creer que es su elección. El señor decide jugar con su pene y exponerlo a la calida noche. Las tres adolescentes que pasan al lado de él con sus pelos impecables ni siquiera lo notan.

El señor empieza a masajearse con mayor énfasis y la luz cambia y yo le doy su privacidad.

Cuando paso por el quiosco a comprar mis Luckys el kioskero que me ha visto en mis mejores días de esplendor y hasta en pijama me sonríe y me dice, “casi feliz día”. Con lo que me queda de aliento sonrío y entrego mis cinco pesos.

Llego a casa y tengo un mensaje en el teléfono en cuatro partes. Es Juani. Diciendo que soy su mejor amiga en el mundo y que no deje que nadie me diga lo contrario.
Encontró una billetera con el teléfono de la casa que compartíamos anotadito. El papel sostiene, casi ni se lee.

Y nuestra amistad si se lee.

El en Nueva York y yo en Buenos Aires.

Mis ojos se acaban de enterar que estoy triste y deciden acompañar el estado.

miércoles, julio 19, 2006

Mi lado mas felino


Pasa que después del post anterior poner esta foto...
mmm...
pero de verdad celebro haber encontrado la belleza nuevamente.
Y esta vez fue con mis ojos...

lunes, julio 17, 2006

Mis rituales

Primero jugar con el aro. Sentirlo entre mis dedos.. marcarte mi parte preferida de mi cuerpo. Mis orejas y mi cuello. Dirigir tu mirada a ese foco. Quizás en el camino jugar con mi pelo. Sacar y poner el aro. Es casi una costumbre.

Segundo agarrar un cigarrillo. Darte esos 5 segundos con el cigarrillo en la mano a ver si lo encendés vos. Desplegar mi feminidad a pleno. Ensayar poses que estimo glamorosas. Cuando se acaba separar las brasas del filtro. Apagar hasta el último chispazo para que no humee. Tercero jugar con las cenizas. Llevarlas a un costado. Dibujar círculos. Abandonar el filtro apagado a un costado.

Revolver el café con la cuchara. Tomarme la espuma en cucharita. Dejar la cuchara en mi boca dos segundos más, hasta que llegue tu mirada. Sonreírte.

Mantener mi mente ágil para estar a tu nivel. Responder con mis verdades a tus preguntas.

Y al cabo que te merecías este post.

domingo, julio 16, 2006

Sentado en el auto sin ponerlo en marcha, Rafael pensaba “hasta cuando?”.

Tenía esporádicos encuentros con su alma en donde se sacaba sus máscaras y se decía sus verdades. Tanta soledad no permitía que alguien más llegara tan profundo. Claro soledad de las de fondo, porque su trabajo de atención al cliente pocas veces le dejaba momentos sin gente alrededor.

El bendito teléfono y la billetera en el bolsillo trasero le molestaba.

Por un rato volvió a su lugar seguro. Ese que él imaginaba cuando cerraba los ojos y se iba a un acantilado que el imaginába en Irlanda. Pasto verde y alto, el mar gris color del acero estallando contra la roca y a lo lejos una mujer esperándolo.

Y el momento del encuentro que no llegaba.

Eternamente los dos caminando hasta un punto de encuentro pero el mismo parecía de fuga. Caminaba y la distancia permanecía. Podía intuir a esa mujer. Vestida de blanco y con el pelo negro al viento. La sabía sexual. Podía anticipar sus manos en sus senos. Sabía lo que le ocurriría si la tocaba. Pero ese momento no llegaba. Podría permanecer en vano horas intentando acercarse. Y el resultado era el mismo. La misma eterna distancia entre los dos.

Rafael se cansa de caminar. Así como Rafael se cansa de atender el teléfono. Mira resignado el reloj de la consola de su auto y decide por un breve instante encenderlo y manejar lejos, huir.

Llega a la esquina, pisa el acelerador y lo mas increíble sucede.

Mientras carga el bidón de nafta en la estación de servicio saca su celular y llama a su mujer.

“Lo estuve pensando”, murmura. “Este año, mejor llevemos a los chicos a las sierras y no al mar”.

viernes, julio 07, 2006

Mi amigo Maxi

(a ver si se entiende de que clase de rulo salvaje hablamos eh...?)
maxi says:
jaja
sin indagar
me he topado
con tu rulo mas complicado
este en el que estas esta bueno.... de ultima

martes, julio 04, 2006

Mis noches de Penélope

Que hacer cuando se te corta la luz?

Llego a casa anoche cansada, pegoteada, con el rulo incontenible y encuentro la agradabilísima noticia que mi hogar, no posee luz y así quedaremos hasta el día siguiente.
Ventajas de vivir sola y tener poca onda con la cocinada para mi sola, mi heladera solo guarda resabios de alcohol, algún otro queso y el limón. Infaltabilisimo limón. Nada de que preocuparme ante la posible visita de la sra descomposición.

Prendo velas que han sido estratégicamente colocadas para generar otro ambiente que no es este. Siempre para dos, nunca para cocinar y resigno.
Si tuviera mas plata que la que cuentan mis bolsillos huiría al cine, a comer o tal. Pero este mes hubo mucho gasto y modero.
Levanto el teléfono me pongo al día con dos amigas y entiendo… que por algo nunca consumo los minutos libres de mi celular. Odio hablar por teléfono. Necesito los ojos y la cara.
Que hacer? Tejer.
Como toda niña que fue educada en mi época, en la primaria nos enseñaron a entretenernos en caso que nos casáramos y no trabajáramos.
De ahí que se bordar, tejer, armar costureros, coser muñecos de peluche… se hacer una cajita con solo palitos de helado!!!! Uno de estos días voy a poder usar tamaña virtud en algo.. esténse atentos…
De todas, la que uso asiduamente es tejer. Me relaja. Me lleva a lugares donde nunca voy. Y mas en noches como la de anoche. En donde no podía ver tele y tejer, escuchar música y tejer.
Éramos las agujas, la lana y yo.
Y claro.. los pensamientos…
Y una copa de vino.
Y esto de tejer bufandas con onda para alguien más, tiene su encanto y acá viene mi costado mas romántico, aprovechen a espiar porque no sé cuando va a volver a salir.
Cuando miro como avanza el tejido me acuerdo las cosas que pensaba mientras tanto. Si esta el tejido mas apretadito era algo que me da bronca. Si esta mas suelto es porque para adentro me reía conmigo. Y así, como el pensamiento, se van enlazando las lanas, y el naranja pasa a marrón y a verde, y así evoluciona algo que quizás algún día prevenga a alguien de un resfrío.
Y eso está bueno.
Porque no hay que andar por la vida sin bufandas. No hay que andar por la vida sin alguien que te haga acordar de usar bufandas. Ponele el nombre que quieras.
Pero que te cuide, así. A la distancia.Y convengamos que cualquiera puede entrar a Bensimon y comprar una bufanda de colores, hiper fashion. Pero nunca nunca, va a tener pensamientos entretejidos. Ni habrás sido invocado/a mientras la tejían.

lunes, julio 03, 2006

Mi casa



Hay días para doler.
Para revolcarte y doler a entraña viva… cualquier dolor.
Casi siempre sale en un.. ponele, sábado, o peor! domingo a la tarde de dolor.
Y después hay días para inmunizar. Para contemplar la vida desde el otro lado de la pecera.
Viéndolos pasar. A ellos que si sienten cosas. Y vos nada. Guardada al borde del abismo. Segura.
Vacía.
Hay noches para reír. Casi nunca días, sale más de noche la risa.

Hay camas para amar, mesas para amar. Algún sillón. Pero casi nunca un baño para amar.
El baño es limpio, el amor no.

Hay puertas para partir y algunos se escapan por la ventana. Y a veces, abro puertas y ventanas para que entre el amor.

martes, junio 20, 2006

Objetos de Familia

Matilde abre su tapado, mete su mano y con los dedos roza el borde de un reloj de bolsillo. Mira alrededor y se asegura que nadie la este mirando.

Cuando el solitario transeúnte desparece del perímetro seguro alrededor de ese banco de plaza, ella vacía sus bolsillos y recuenta su botín.

Lapicera, hebilla para el pelo, caramelo, dos aros y un pañuelo blanco como nube. Y el reloj. Su preciado reloj de bolsillo.

Siente nuevamente la angustia que sufrió cuando los consiguió. La adrenalina bombeando en sus oídos, la taquicardia, los millones de ojos que le brotaron en la espalda mientras sus manos acariciaban cada uno de estos objetos. El dulce sabor de haberlos poseído. Su respiración se tranquiliza.

Vuelve a guardar cada uno de ellos en su bolso,. Los toma como si fueran pichones de gorrión recién nacidos. Los acaricia, y suavemente los desliza hasta el fondo de su mochila.

Camina por las calles con una extraña combinación de seguridad y temor. La seguridad de saberse poseedora de tesoros de certezas y el temor de hallarse descubierta.

Sube las escaleras, se cruza con compañeros de clase y esconde la cabeza. Evita sus miradas. Evita sus saludos. Hace ya tiempo que la gente dejó de mirarla. Es el halo oscuro que la rodea los que los mantiene al margen. Sus respuestas monosilábicas. Su única respuesta frente a la invitación para estudiar en grupo. .

Se sienta en su escritorio. Apoya su tapado naranja a la derecha. Su mochila a la izquierda.

En ese mismo momento, el Doctor de la Vega se enoja con su mujer por no tener pañuelos limpios planchados, su hija protesta por las continuas desapariciones de sus hebillas preferidas, su hermano porque no encuentra su lapicera y la Señora de la Vega no encuentra ese par de aros tan nuevos.

Matilde de la Vega saca una hoja. Se la ve temblar.

El miedo la inunda.

Saca del fondo su lapicera y suena su nariz sin mocos en el pañuelo blanco, gira su caramelo de izquierda a derecha, mientras acomoda sus aros y se ata su pelo.


Ahora están todos listos para rendir ese examen.

jueves, junio 15, 2006

Un hombre (en) vano

Emergiendo de entre el sub-mundo de sábanas y mantas y almohadas y salteando el decorado de pañuelos en el piso, él se dirige a su baño y prende la ducha.
Hoy no fue a trabajar. Hoy es sábado y sin embargo la culpa de quedarse en la cama hasta la una lo carcome.
Antes de dormirse escuchó o leyó, en su delirio de fiebre, la tele o un libro o hasta tal vez una mujer al teléfono decir que el arte surge cuando logramos parar la mente.
Y él siempre aspiró al arte.

Sostenía que amar físicamente a una mujer era un arte. Conocer las reacciones, sus arqueos, sus gemidos, conocer cuando acelerar, cuando ir más lento. Eso era un arte para él. Su arte.

Su frase mas redituable en la conquista de mujeres siempre fue: “no entiendo a las mujeres, solo las disfruto, mientras se queden a mi lado”.

Si, jugar a víctima de ellas era un gran estrategia. Tanto que había olvidado que era solo eso y lo creía verdad.

Se metió en la ducha y el vapor lo golpeó cuatro segundos antes que lo hicieran las gotas de agua. La frase seguía sonando en su cabeza y decidió intentarlo. Ahí y ahora.

Y empezó a contemplar un pelo enredado en el jabón. Y trató de callar las voces. Y parar la mente. En contemplación de un pelo atrapado en un jabón rosa fuerte.

Y ese pelo no era de él. Y las voces seguían viniendo. Y el arte no aparecía. Que arte esperaba encontrar?

Después vino la tos y con ella el resto de la rutina de baño.

Cuando fue a apoyar la pava para el agua de su sopa instantánea se dio cuenta de su idea olvidada. Y de ahí en más solo pudo ver su reflejo, su única figura desértica y curva en la pava metálica.

Y desde entonces. No se lo vio más.

lunes, junio 12, 2006

Mi día en General Roca


Cuando me encontré coqueteando con mi compañero de asiento en el ómnibus que me llevaba a Gral. Roca, debí sospechar que era el fin.
Sin embargo mi estoicismo de viajar todo un día para pasar otro día con vos y empezar el año nuevo juntos me nubló la mirada.
Dije: de verdad que lo quiero!.
Cuando me llevaste a pasear por tu ciudad, y como siempre saludabas al mundo entero, pensé que mano fría tenes!. Podría amar a alguien con manos tan frias?
Podría dejar que siempre, siempre me toques con esa mano tan fría?
Tus ojos eran fríos.
Tu familia era fría. Pero ojo, fría de columna vertebral. De tu madre acercándose por ese pasillo oscuro y mi respiración acabándose.
Y sus palabras como dagas. Derecho a la yugular.
Y que mal le caí! Por dios! Y todo porque me reía. Porque trataba de hacer de un año nuevo algo especial.
Porque de repente no me querías hacer el amor por si tu mamá me escuchaba. Y yo lloraba, porque ya sabía que no te quería.
Y lloraba por no quererte y estar atrapada tan al sur. Tan de noche.
Vos tan sin respuesta a mis eternas preguntas.
Y no te animaste cobarde!
No me dijiste no te quiero.
Yo si te lo dije: me parece que no te amo. Me diste un beso y me callaste con tus ojos fríos.
Antes de volverme me inventaste que todo esto era por tu mama. Y su hielo. Y su cáncer.
Tu mama era el cáncer mismo, que de casualidad habitaba en una persona.
Y tu hermana sol. Un sol brillante.
Que si no fuera por ella me iba corriendo a buscar a mi compañero de viaje. A ver si el me daba un poco mas de esa calidez.
A la vuelta, cuando vos volviste me dijiste, nos casamos? Y yo te quise creer.
Pero sabía que ibas a huir. Y seguimos jugando a no notar tus manos frias y mi corazón vacío.
Queríamos querernos.
Lo volví a ver sabes? A mi compañero de viaje.
Y me hizo el amor sabes? Con mucho calor.
Sus manos calientes, su cuerpo caliente.
Y en mitad de la noche me fui. Porque él me hacía el amor y yo le daba sexo.
Porque el resto de amor que quedaba en mi te lo llevaste con tu huida.

Y ahora ya estoy bien sabes? Ya sonrío y tengo el alma con calor. Con pájaros para salir a volar. Con mi amor listo para crecer de vuelta.
Siempre volas vos, me dijiste. Y te dije que si querías venir conmigo que iba sin rumbo.
Y ahí vuelvo a estar. Con las alas planeando un aterrizaje cercano. O no.
Planeo volar por mi día de trabajo. Pasar por arriba de mi jefe, Panamericana y salida.
Hay muchas cosas para ver.
Y vos no.Vos no sabias volar. Y te decían el Pájaro Molina.

Y me decías que la vida no era irónica.

jueves, junio 08, 2006

9 de Junio

Desde que tengo uso de razón, mi cumpleaños es fiesta total y absoluta.
Cuando era chica, desde que amanecía, mis dos hermanos procedían a otorgarme la malteada matutina y era el único día del año en que soportaba sin defenderme sus golpes, tirones de orejas y cantos increíbles.
A viva voz la casa entera entonaba y con desatino, un feliz cumpleaaaaaaaaaaaños, oooooos, uuuuumplas, Maaaaaaangui o símil, todos en su propio ritmo, todos a los gritos.
Cuando lograba salir de la cama, Mamá me esperaba con desayuno rico (esta vez no me obligaba a comerme el yogurt casero para amortizar la compra de papá, no, no!). Me esperaba el jugo de dos naranjas y una mandarina, justo como me gustaba a mi, las tostadas sin quemar, apenas doradas y la manteca sacada de la heladera un rato antes, para que se ablande.
Ese día mama me peinaba, como yo quería, con cintas, colinches, hebillas y lo que se me ocurriera. Y no me discutía.
Me acompañaba hasta la mismísima puerta del colegio. De la mano. Y me dejaba poner mi manito en su bolsillo.
Nada de comer en el colegio. Ese día volvía a comer a casa. Y cuando llegaba estaba ella paradita con un ramo de flores. En invierno pocas opciones, pero eran las margaritas mas alegres de toda la ciudad!
En mi lugar de la mesa, una carta, con flores. Esas las guardo todavía. Mamá sabía dibujar tres cosas: patitos (hechos a partir del numero dos modificados), unas flores que bien podrían pasar por arrobas en estos tiempos que corren y casitas con chimeneas humeantes. Y desplegaba todas sus dotes en ese día.
Me preparaba milanesas con papas fritas, pero cortadas bieen finitas y de postre la torta de quaker, mi preferida.
De vuelta al colegio a por mis lecciones de inglés, pero esta vez ella se quedaba en casa, sorbiendo su café en su vasito. Amargo, sin azúcar y en vasito.
Y de vuelta mas fiestas, encontrar los regalos escondidos, con pistas adentro de los globos por toda la casa.
Creo que mamá disfrutaba más que nosotros armando estos cumpleaños. Y nosotros recibíamos esos mimos hasta el próximo año. Los atesorábamos.

A partir de ahí es que mis cumpleaños son fiestas, ya sin ella para mimarte, pero aprendiendo a mimarme solita. Desde que amanezco con el llamado de alguno de mis hermanos repitiendo el ritual del desafino, hasta que me voy a dormir, siempre con la sonrisa colgando.

Voy por el día a los saltos y nunca, nunca, durante las 24 horas de ese día me olvido que hoy es mi día.
De entre todos los días, ese día que celebro haber nacido. Y que mi vida esta muy buena.

Y le aviso hasta el portero que cumplo años, y recibo los besos con sonrisa amplia y ojos chiquitos de tanta alegría.
Y festejo a cada rato.

Humedad

En días de humedad, he descubierto que además de pegarseme olores, gente pesada y la ropa, se me pegan también los humores.
Voy por el cuarto del día.

Ah y el rulo salvaje de mi corte nuevo, ahora ha sido rebautizado como el afro descontrolado.

Y también me lo banco.

martes, junio 06, 2006

Wandering Spirit



Si yo no fuera yo y hoy no fuera hoy, debería ser el comienzo obligado de un millón de teorías que juntas las podríamos comercializar a razón de 1$ la docena para quien no sepa que escribir en un blog.
Pero..
Si hoy no fuera el día que yo se que es y si no supiera a ciencia cierta de sábanas frias que no hay un hombre en este momento en mi vida, me costaría negar que hoy fue un día en modo enamorada.
Ubicás esos días en que te subís al subte y encontrás poesía en los que viajan?. La mirada perdida de la agotada secretaria que tapa sus ropas de cabildo al fondo, se merece una canción de algún autor con peso, ponele un Bruce Springsteen, o mejor un Gieco para hacerla mas nacionalista. Con un nombre rimbombante como Gertrudis, o quizás solo alguien que le cante a los desahuciados.
El estudiante que trata de levantar a su compañera de CBC con cara llena de granos que no ve la hora que llegue su parada, te arranca sonrisas.
Los rieles del subte complotan tácitamente y hoy, por única vez no chirrian. Hoy no te duelen los dientes.
Esa pausa de la mente, con caída de mandíbula incluída contemplando por una eternidad de diez minutos una fuente que escupe un chorrito de agua que, con la luz atrás, parecen millones de diamantes, al menos cristales, que vuelan y se reciclan una y otra vez. Y si cada diamante hablara…
Y te paras como obnubilada a mirar el cielo-noche de esta ciudad que solía no dormir y querés tener un vestido de ese mismo exacto color azul noche. Y tratas de aislarlo. De llevarlo a la paleta. Solo para olvidarlo dos cuadras adelante cuando ayudás a una viejita a que no se la lleve puesta un rottweiler de algún dueño engreído con complejo de pene corto.


Si hoy no fuera hoy y yo no estuviera tan así, sonreiría.

Cerrar los ojos fuerte fuerte.
Sentir como el deseo se resbala por las pestañas.
Y el corazón se apretuja rogando que esta vez él no se vaya.
Y el quererte bien dure mucho rato.
Cartas documentos desde la ansiedad de ser el elegido, directo a tus testículos.
Y que pasemos navidad los dos juntos de verdad.
Y soplar las velas y decir. Un año más se me escapó.
Y cuantos milímetros de uñas corte en total.
Y cuantas humedades se evaporaron de estas almohadas.
Y el despertar y respirar hondo.


HOY VA A SER UN GRAN DÏA

domingo, junio 04, 2006

Principio de física

Desde que tengo uso de razón he entendido la vida como producto de nuestras acciones.
Cuando yo era chica, si metías el dedo en lo que mama cocinaba, venía el chirlo.
Si tiraba el pelo de mi hermana salía llanto de sus ojos y risa de hermano mayor.
Después todo se fue complicando.
Y ya dejé de entender algunas cosas. Las reacciones fueron cada vez mas entrincadas.
Los otros se complicaron. Yo seguí igualita. Siempre previsible. Siempre transparente.
Pero de un tiempo a esta parte creo tener desculado el tema de las cábalas.
Durante toda mi carrera de Letras rendí absolutamente todos mis finales con la misma ropa interior, escribiendo con la misma birome y tomándome el café previo en el mismo bar de la esquina, contemplando los apuntes sin ser capaz de leerlos. y creí que por eso logré mantener mi brillante promedio 8. O sería que estudiaba María y ella me transmitía osmóticamente su conocimiento? O sería Juan Ignacio que al ser colorado me contagiaba de su suerte? El tema es que seguía la rutina y creía que el resultado se debía en parte a mis muchos ritos.
Hasta que anoche, en un glorioooooso casamiento, obligada por las pocas amigas que saben de mi reciente soltería, fui llevada a la fuerza a la mesa donde estaba la torta y me pusieron una cintita blanca en la mano.
Y claro.. de toooooodas las mujeres desesperadas y toooodas las cintitas, la que se fue a sacar el anillo fui yo.
La que menos ganas de casarse tiene.
Y las furiosas solteras destilando miradas de odio, mientras el caballero que me venia persiguiendo toda la noche miraba, a partir de ese momento distraídamente para otro lugar.
Y ahí entendí. Que las cábalas no existen.
Que solo representan lo que uno quieren que representen. Y así justificamos la buena suerte. O la mala.
Y no es un gran descubrimiento.
Solo volvemos al principio. Las acciones tienen consecuencias.



Solo me gustaría poder predecir-te.

viernes, junio 02, 2006

Hablar con él es como entrar en una espiral ascendente de comodidades. Es como esos días en que el sol calienta pero no agobia y el verdulero te charla del clima y le respondes y preguntas por las frutillas y compras unas cerezas y la charla sigue y cuando te diste cuenta hace veinte minutos que estas en la esquina parada con 7 bolsas opinando sobre la importancia de ser cortés en la vida.
Es llegar a casa, sacarte los zapatos y destapar un vino. E ir haciendo todas estas tareas sin dejar de conversar y conectar.
Y las comunicaciones nunca te salen vomitadas.
Podes hablar de amor, desamor, filosofía de vida y todo siempre en este estado de suspensión. Pero a veces te perdes en el espiral. Sobre todo cuando
él se va.
Casi siempre se va sin avisarte. Mira su reloj y desaparece.
Y ahí te encontrás perdida. A miles de kilómetros de tu punto de partida. De tu zona segura. Y te miras al espejo y te decís: nunca nunca vuelvas a dejar la tierra. Y lo prometes y aseguras tus raíces.. solo hasta el siguiente llamado.
Y salís a charlar con el un ratito y empieza la ascensión.
Y él un día el no viene mas a golpear tus vidrios. Ni a enamorar tus oídos. Ni emocionar tus estados.
Ya no te grita mas: paloma, salí a volar conmigo, si?
Y solo recibís un telegrama de su estado.
Ya no gira. No con vos, no con nadie.
Ya no se sabe remolino.
Ya no se sabe él.
Y vos tan lejos. Y tan sin saber de mi.

miércoles, mayo 31, 2006

One Big Hill


Sentada en el comienzo de la barranca, esta chica jugaba con sus manos y la flor. El cabito girando entre las dos palmas. Primero avanzaba una, después la otra y la margarita giraba a la izquierda, después a la derecha.
Agarraba sus pétalos con su último aliento.
Tanta fuerza centrípeta acabaría con su belleza. Su única condición de flor y pétalos blancos.
La chica se imaginó girando por la barranca. Su sonrisa crecía mientras aumentaban las vueltas.
Sonó su celular, era hora de volver a la biblioteca.
Se caló la margarita detrás de la oreja y..
Sus rodillas se doblaron, su cuerpo se abandonó y girar girar y otro cuerpo se suma y mano pie pasto velocidad cielo mano otro cuerpo mas y somos tantos y girar y girar

Hasta que se acaba la barranca.
Cuando la velocidad llegó a punto cero, la chica de margarita en la oreja se puso de pie y decidió abandonar sus estudios

martes, mayo 30, 2006


Les dejo esta foto. Es de mi huída al campo..
Hoy me representa.
Aparentemente mi afonía gargantil, se extiende al blog.
Quiero decir y no puedo!

domingo, mayo 28, 2006

Saturday Night Fever

Es Sábado, son como las 10 de la noche y decido llamar a la farmacia para que acabe con mi miseria. Cuando llega el chico del delivery me dan ganas de abrazarlo. Trae en su bolsita blanca el paracetamol para aniquilar mi fiebre.
El abrazo nace de dos gestos tan dulces! mira mis pantuflas blancas y mi bufanda al cuello y sonríe sin tentarse. Los pelos están revoleados uno para la izquierda, otro para el carajo. Segundo gesto: antes de irse murmura un.. “que te mejores!”

Después en la cama temblando, en vez de sentirme mejor, me siento mas sola.

O será la menstruación.

O que odio odio odio estar enferma sin tener a alguien que me cuide.

La próxima gripe, antes de abrir me peino, en una de esas el chico de la sonrisa amplia se queda a prepararme un té.

viernes, mayo 26, 2006

Biendón!


Una de las tantas clasificaciones que sirven para entender como las personas frente a una misma situación salen adelante o no, podría ser la de su relación con las cartas que ofrece la vida.
Paso a explicar... Están quienes creen a pies juntillas, dientes apretados y ceño fruncido que las cartas otorgadas son malas, incapaces de ganar un chinchón frente a un niño de 4 años. Estas personas sufren la condena del destino y se aseguran de hacértelo saber. Cuando muerden el polvo de la derrota y tratan de digerir el desdén demostrado por la bonanza, se quedan rendidos un tiempo más que el prudencial antes de levantar su humanidad. Encaran sus desafíos sabiendo que van a perder. Juegan al Loto semana tras semana sabiendo que nunca lo ganarán. Con el tiempo aprenden a saborear su derrota, solo pare recordar que no están muertos.
Si un amor los traiciona, solo mueven la cabeza de lado a lado, mandan a la persona en cuestión a la lista negra, y lloran su penar con quien quiera oírlo. Su próxima pareja será tomada con pinzas y en cuanto quiera hacer un movimiento de más del permitido, estremecerán sus cuerpos y saldrán huyendo por la puerta trasera, dejando nube de polvo a su pasar. También conseguirán un balcón en la casa lindante para seguir observando como evoluciona la supuesta traición en potencia, solo para confirmar, quizás infundadamente, que la misma sucedió.
En ámbito laboral se conformarán con sus tres trajes oscuros, sus camisas y un jefe déspota a quien odiar con entrañas expuestas. Si los ponen en exhibición para dar un salto mayor, argumentarán que no estaban preparados, que la vida no viene con manual de instrucciones y antes de su exposición frente al directorio, llorarán sus penas sin que sus ojos se enteren por la derrota anticipada.
En cambio están los otros. Los que sin saberlo son envidiados por los maldados. Aquellos que no son consientes de su buena fortuna. Los que saltan a la pileta y siempre hay agua. Se los reconoce por pasar por la vereda de la casa que entrega chupetines de colores a quienes sonrían con ganas. Y ellos siempre sonríen con ganas. Por que con ganas enfrentan sus días. Se cepillan los dientes, peinan su pelo, sonríen al espejo y son capaces de ver como el espejo les sonríe de vuelta.
Si en el amor no triunfan, dan vuelta la hoja y vuelven a intentarlo. Las parejas les ocurren, nunca las buscan. Ellos son imanes para otros. Saben que son capaces de gozar, y aún mejor, de generar goce. Se saben poderosos. Miran sus manos y, aún vacías de cuerpos, saben sus infinitos secretos. Generan ternura que se emite por sus ojos. Miran al alma directo y sin escala. Inspiran canciones, bailes, hacen que quien los acompañe solo quiera ser mejor.
Si tienen tristezas se zambullen en ellas, las nadan, las ponen a flor de piel. Porque saben a pies juntillas que ellas pasaran. Y que solo el atravesarlas, vivirlas, encarnarlas, hará que desaparezcan.
En el trabajo dan cosas por sentado. Si hay un puesto abierto simplemente empiezan a actuar como si el puesto fuera de ellos. Miran consternados si alguien los cuestiona en su accionar. Frente a la misma situación del Directorio, solo recuerdan que son mortales como ellos. Que alguna vez estuvieron en su lugar y al hablarles puede mirar a los ojos. Apelar a ellos.
A diferencia de los maldados, saborean de antemano sus éxitos. Gozan la inocencia de un futuro donde todo es posible. Y gozan. Y le piden mas a la vida.

El único punto en común entre los biendados y los maldados es que ambos comparten el mismo mazo de cartas, que les es entregado en distinto orden.

miércoles, mayo 24, 2006

Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
...la belleza.

lunes, mayo 22, 2006

La triste vida de un pájaro en el subte



Estaba el pájaro parado sobre un caño, en una cueva donde solían dormir los subtes. Por ahí justo pasaba una rata, buscando algo que morder. Al pájaro se le resbaló una lagrima que justo fue a caer tres pasos mas adelante que la rata.
Como las ratas tienen el olfato muy desarrollado, cuando llegó al charco creado por la lágrima del pájaro, enseguida supo que eso no era agua caída del techo.
Se paró en sus dos patas posteriores, levantó sus ojos y vio al desgraciado pajarito.
En breve diálogo con él se enteró que siguiendo una mariposa de almuerzo, hacía tiempo que vivía en el sub-mundo.
Casi como dos meses.
Se enteró que un día quiso volver a ver el cielo azul y se armó un gran revuelo. El pájaro encaró sin miedos la dirección de las escaleras mecánicas y en el fulgor de la velocidad, se le escapó una cagadita que fue a caer en la solapa del señor de seguridad.
Todos corriendo detrás del pájaro, el rebotando contra los azulejos, desertar, desertar.. y vuelta al agujero negro.
A competir con su canto, con el canto de las vías.
A competir con su vuelo, con la velocidad de los vagones
Desde chiquitito estaba acostumbrado a la competitividad. Siendo tantos hermanos nacidos al mismo tiempo y pelear por un solo gusanito conseguido a regañadientes por una madre con poca afición a la búsqueda de comida, las calles se le presentaron como terreno fácil.
Era lo que había y fin de la discusión.
Tanta competencia lo llevó a esa noche de meses. Por haber jurado por su honor que esa mariposa era para él. Por querer impresionar a una pajarita que lo miraba de un balcón.
Luego, escabullirse por entre las rejas, desafiar los límites de los cuerpos físicos y adentrarse con cara de miedo en donde nunca otro pájaro había llegado.
Y así fue como el pájaro renunció a la luz del cielo celeste. Pasaba sus días buscando alimento, soñando con otras mariposas que lo llevaran a otros destinos, donde no incluyera subtes ni túneles oscuros.
En estas consideraciones estaba el pájaro cuando la rata lo encontró.
El pájaro después de contar su historia a la rata, solo pudo emitir, con lo que le quedaba de canto.. un.. “es que ahora no pertenezco arriba, son demasiados meses de noche, y tampoco pertenezco abajo.. tengo una vida de días azules.”

La rata lo miro a los ojos negros, sin pestañar le dijo:

“La verdad es que estas jodido”