statcounter

jueves, septiembre 28, 2006

Desdoblamiento

Una mujer con hijos y un trabajo de medio tiempo, se encuentra con su compañero de la facultad de Sociales.
Toman un café en un bar cercano.

Ella piensa mientras revuelve el café, somos tan otros y estamos tan distintos! y se pone a llorar sin explicarlo.

El mientras pide la cuenta piensa: Loca como siempre!

Al despedirse, ambos sonríen ocultando sus angustias.

lunes, septiembre 25, 2006

lunes, septiembre 18, 2006

Black Shot

Un guerrero oriental, vestido con sus ropas negras de guerrero oriental, con su espada oriental y cuando corre, despacito se le ven las nike air rojas.

Eso.

lunes, septiembre 11, 2006

Roses are Red...

Este es un ensayo.
Esta es otra versión de mi escritura.
Esto va para los detectives salvajes como este, o este, u este otro.

Ustedes saben, bueno algunos saben, otros no me conocen, ni me conocerán, que vamos, al cabo que éramos muchos y no se puede andar conociendo a todos. Al menos conociendo en el sentido tradicional, este de mirarte cara a cara o conocer un poco más de la otra persona, adivinar que va a opinar y dejarlo entrar en tu vida y que te conozca y pueda opinar y de repente te importe lo que opine y de repente no te importe mas nada. Decía, los que me conocen o intuyen, saben que soy tranquila, no soy amante de llamar la atención, no hago grandes entradas en las fiestas, soy mas bien una buena merodeadora. Si hubo un tiempo que me llamaba Wandering Spirit, pero después mi baja autoestima subió uno o dos escalones. Si ponele que subió dos y dejé ese nombre de lado. Así que como lo dijo Charlotte (esto es un link), no rajo la tierra entonces me dediqué a cultivar otras áreas. Si quiero soy simpática y si no quiero no, pero eso sí, hago mi mayor esfuerzo por ser inteligente.
Hubo veces que la gente me decía que inteligente sos! Y eso a veces era para llevarme a la cama, que todos sabemos que esto, para llevarte a una mina que no raja la tierra, a la posición horizontal u otras posiciones, es una muy buena estrategia. Entonces yo pensaba (no, en la cama, no pensaba, antes o a veces después que tampoco soy de piedra) que habrá sido que les hizo decir que era inteligente, porque en el fondo yo no me crea que sea tal cosa y sospecho que en la superficie tampoco lo creía. Hubo veces que sospeché que quien lo decía debía ser muy tonta, o tonto también. Porque andar creyéndome a mi Muy (si porque venía así con muy) inteligente, ufff era cuestión de a vos se te piantaron un par de patitos no?

Asique ni siendo inteligente ni siendo de las minas que rajan la tierra, decidí que cosas como estas no me iban a pasar a mi:

Si es un ramo de rosas, pero vean que volumen. Que rojitud el de las rosas.
Todo esto para decir que llego el viernes a la oficina y ellas me estaban esperando. Si. Lo juro a mi y a nadie mas. Cuestión es que subo las escaleras con ramo acomodado en una mano y los bombones en la otra y una tarjeta que decía "te amo de verdad". Que la tuve que mirar dos veces quien firmaba que no lo podía creer. Esa es otra cosa que dudo ves? Que me amen y de verdad. Pero ahí no vamos a entrar. Que el motivo de este escrito es otro y no cuestionar tamaño acto.
Lo que quiero decir es que en la oficina no piensan tan diferente a mi. Porque vinieron todos y les digo, todos y todas, pero mas hombres que mujeres a preguntar si eran para mi. Te lo juro. Y acto seguido preguntaban quien las había mandado. Se creyeron que me las iba a mandar yo misma. Yo ahí vi la ventana y ponele que no sea brillante pero tengo mis momentos de lucidez y me dije: No le pienso explicar nada a nadie. Yo sonrío y digo que no les importa.
Dicho y hecho. No le dije a nadie de quien eran las rosas mas grandes que vi en mi vida. Y sonreía. Y eso parece que ayudó al misterio porque acto seguido venían a extorsionarme y miraban el moño buscando una tarjetita que yo ya, sabiamente, había quitado. Esa que decían el nombre y apellido del galán confundido que decidió manifestarse de esta manera.
Cuestión es que a las 3 horas, y cuando ya habían pasado todos por mi escritorio / oficina, con la esperanza de irse con mejor información de la que entraron ahí entra una “amiga” de esas de oficina. Y me dice perate que tengo tres teorías geniales de quien te mandó las flores. Y parece que todos estaban elucubrando porque saben que no tengo novio y parece que me encajaron amantes ahí no mas y sin quererlo, pasé a ser odiada por mujeres (oh si! Que bella sensación!) y bien valorada por los hombres.
En algún perverso rincón de la mente masculina, ese ramo de rosas fue la compensación de una muy buena noche.
Y yo los dejo. Y sonrío. Porque sé que dura poco. Pero que bien se siente ser la mina del ramo de rosas.



lunes, septiembre 04, 2006

Isabel

Cuando Isabel se despierta en su futón blanco, de sábanas blancas, de almohadas blancas, mira a su departamento gris, con ventana gris y cielo neoyorkino.
Apaga su despertador amarillo patito, se pone su jogging y el agua para el café.
Su vida sin horarios resultó un gran cúmulo de obligaciones.
En cuanto llegó a esta ciudad de todos y de nadie, la vida la maravilló y pasaba sus tardes enteras en el MOMA hasta que el amable guardia de seguridad la invitaba a retirarse. Hasta mañana. Hasta siempre.
Llegaba a su estudio, preparaba un lienzo nuevo y pintaba. Con música extranjera.
Con música de otros.
Su mente pedía, exigía mundos nuevos.
Desayunaba a la americana, vestía a la americana.

Ya pasaron tres años y sus rutinas se transforman. Se levanta temprano para pintar, aunque ya no necesite pedir el estudio a nadie. Agrega recuerdos de su argentina. De su cotidianeidad de antes. Pinta gauchos con mate. Escucha Bajo Fondo Tango Club y añora a sus amigos. Usa el mismo sweater que se trajo de argentina y de solo pensar en los colores celeste y blanco juntos se le cae un lagrimón.

Sale en bases frecuentes con un americano llamado Brad, que en un principio sostenía que Rio de Janeiro era la capital de Buenos Aires y que de no ser por la mirada reprochante de Isabel hubiera jurado que había indios. De los de arco y flecha.

Isabel deja la luz del baño prendida cuando duerme sin Brad. Algo en los espacios que la rodean no la deja dormir. Tanta ausencia de objetos. Su loft moderno y minimalista no la satisface más que desde lo estético.
Se lleva puestos los dos sillones que tiene. Quema las cacerolas desacostumbrada a la estufa eléctrica y su comida fue perdiendo el sabor.

Cambió sus paseos por el Central Park por fantasías y sueños de vigilia en los que ella vuelve a Buenos Aires, abraza a todo el mundo como si se hubiera ido 15 días y todo vuelve a estar al alcance de la mano.
Isabel sabe muy bien que esto no sería así.
Que tres años no son quince días.

Pero cierra los ojos y sueña que por una vez en su vida, juntó sus ovarios. Se hizo grande y se proveyó de eso único que necesitaba.