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lunes, noviembre 08, 2010

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Anoche soñé. Entiendo que todas las noches se sueña, como quien dice que todas las mañanas se limpia la vereda. Aparecen limpias, pero pocas veces uno ve realmente al responsable de la acción.
Anoche, me corrijo, no solo soñé, sino que hoy a la mañana todavía recordaba mi sueño. Por eso creo que vale la pena escribir mi sueño, como la descripción de un collage macabro que me refleja tomando escenas parciales de mis últimos días. En lo del collage me refleja, lo macabro por ahora no. Al menos no quisiera.
Soñé que tenía sexo. No soñé con el polvo en sí mismo, sino que soñé que estaba frente a un amigo, de esos que yo no veo nunca pero que están de alguna manera cibernética en mi vida, y estábamos frente a frente, a pesar de que él vive en Michigan, y uno de los dos, yo creo que fue el pero frente a mi estado consciente esto puede no ser tan así, me preguntaba que onda si cogemos? y yo le respondía, cual mujer fatal que disto años luz de ser, bueno, pero siempre y cuando no te enamores.
Y entonces cogíamos. Y era un buen polvo. Y yo me sentía bien. Con la cuota justa de desapego, así como bueno y en que estábamos antes de esto? pero sin esa cosa de angustia del sexo con desconocidos que te incomoda y te hace sentir un vacío.
No, no me sentía vacía, pero tampoco enamorada. Y eso que yo siempre después de coger con quien conozco no lo puedo evitar y me salen corazones de los ojos y tal y bueno acá no por suerte.
Entonces retomábamos la charla de antes y estábamos en un campo que quedaba como atrás de la estación de retiro o algo así. Porque había un parque afuera, una plaza con una escultura moderna y nos preocupábamos porque había unos chiquitos metiendo las patas en la fuente/escultura moderna y temíamos que se electrocutaran y después seguíamos hablando mientras nos alejábamos y él volvía a Michigan y su doctorado en economics y yo corría a decirles a mis amigas chicas lo logré! mi primer polvo de después de Jaime, vengan y vean que alegría.
Casi tan contenta que lo daba por hecho hoy cuando me levanté y casi escribo en el mail, chicas! chicas!, cogí sin amor y sobreviví. Pero después me puse a pensar que cuando habría sido esto si yo apenas me fui a dormir a la una y ahora son las siete y media y entonces no pasó. Y acá estoy saliendo de casa para ir al trabajo y cierro la puerta y la portera del edificio de al lado de casa limpia la vereda y sin darse cuenta con la manguera me moja los pies y que incordio, andar todo el día con los pies fríos.