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domingo, junio 03, 2012

Es domingo a la tarde y estoy en lucha. Lucho en primer lugar con mi resfrío. Lucho desde un lugar orgánico. Diciéndole a cada célula que resista, que no sucumba. No quiero estar enferma. En la mitad de mi lucha, prendo la tele. Nunca prendo la tele, pero quizás si reposo, si me quedo quieta, partes de mi cuerpo no se enteren de mi gripe y ella siga de largo. En la tele dan una peli argentina, mala como sólo una peli argentina puede ser. Llena de lugares comunes, pasos de comedia ensayados por escritores americanos desde los ochenta y ni una sola idea original para aportar. En la peli, una chica le paga a un chico para que pretenda frente a su madre que es el padre del hijo que lleva en la panza, y claro, para el final el termina enamorándose y final feliz. Nada sorprendente. Por lo común y por lo real. Siempre que pases mucho tiempo cerca de alguien, algo te va a atraer. el tema es dejarse ir. Yo nunca me dejo ir. Yo necesito que me arrastren. Y ya nadie me arrastra a ningún lado.
Para recomponer mi autoestima de domingo frío y engripada me pongo una máscara en la cara, de esas que te hacen bien a la piel y mientras espero que haga efecto, quiero prender un cigarrillo que es casualmente el que genera que mi piel no se vea bien y a la vez, lo que me generá la gripe que me tiene de ánimos caídos.
Como se ve, es un circulo vicioso del cual no logro salir. Lo que me hace mal es lo que me tapa la salida.
Asi las cosas.
Baño y a esperar que mañana esté mejor y con la piel mas lisa.