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martes, junio 28, 2016

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Durante muchos años tuve un sueño recurrente. Más bien una pesadilla. Soñaba que me violaban. En el sueño yo era chica, 13 - 14 años,  estoy parada frente al borde de una cama doble. Un hombre mete su mano entre mis piernas y cuando llega a mi vagina mete dos dedos. Yo quedo paralizada. Inmóvil. No puedo respirar. No puedo salir corriendo, no puedo moverme. Los saca, los huele y me dice -vos vas a ser putita cuando seas grande. Después de alguna manera está introduciendo su pene dentro mío. Solo la primera parte. La puntita, aprenderé mas tarde que se le dice a esa práctica que está en mi sueño. Después de eso un blanco.
Casi siempre me despierto sin poder respirar. O llorando.
Más adelante en los años a esa pesadilla se le suma una continuación. Como un capítulo siguiente, en el que yo le digo a mi papá lo que me pasa y él se enoja, grita y me dice eso te pasa por puta. Por vestirte así -y me pega una cachetada. Después me pega en las costillas. Entonces yo sé que no se lo puedo decir a nadie más.
Estos sueños aparecen durante muchos años. Se intensifican en fuerza y vividez cada vez que estoy iniciando una relación con un hombre. Me cuentan que actúo la pesadilla. Que grito. Que lloro. Que me hago un bollito en un borde de la cama.
A nadie le cuento sobre el contenido de mis sueños.
Unas semanas antes de que mi padre muriera, es decir, hace 3 años aproximadamente, recurro en el sueño, esta vez durmiendo sola. En este sueño no son capítulos sino un continuado. El que me viola es mi padre. La sensación me persigue aún después de despertar. Aún varios días después de haberlo soñado. No logro quitar el pensamiento de mi cabeza, ni la sensación de esos dedos en mi cuerpo.
Lo hablo en terapia. Mi analista baja la cabeza y me dice –estaba esperando que te dieras cuenta. No fue un sueño. Creo firmemente que tu padre abusó de vos. Tenés todos los síntomas. Sos de manual.
Salí del consultorio y decidí no volver más. Mi padre era alcohólico. Golpeador. Abusador verbal. Pero nunca un violador. Los violadores no pertenecen a grupos de ABC1, ni viven en barrio norte  Los violadores no son mi padre.
Mas tarde vuelvo a terapia y empiezo una batalla. En donde yo sostengo que lo que recuerdo es un producto de mi imaginación y en donde mi analista sostiene que no tengo razones para inventar esa atrocidad. Sé que mi padre era psicópata. Sé que es posible en otros mundos pero no logro conciliar esa idea con el padre que a esta altura, está enterrado bajo tierra.
Mas adelante junto coraje y lo hablo con mi hermana. Para mi sorpresa no lo duda. Es posible. Cree haber vivido algo similar. Algo en mi mundo se desmorona. Pienso callarlo para siempre.
Al menos logro entender todos mis fracasos amorosos hasta el momento. Algo en mi está dañado. Algo que siempre supe corroído dentro mío, está explicado.
Renuncio a la idea del amor en mi vida. No encuentro punto de perdón hacia él.
Por otro lado me sé eternamente buena. Olvidadiza. Pasan los meses. Pasan las sesiones de terapia y logro encontrar el oxígeno para respirar. Las pesadillas ya no vuelven a mí.
Hace 6 meses decidí que quiero trabajar en ong. Si sirve de algo lo que sé hacer, al menos ponerlo a trabajar para el otro.
Mañana tengo la última entrevista en una organización a la que realmente me gustaría pertenecer. Espero que haya algo de justicia divina.
Espero que este vómito de realidad sirva para invocarla.


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